13 de abril de 2014

Pacquiao detiene a Bradley esta vez

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Pertenezco a la minoría de aficionados que encontró vencedor a Timothy Bradley en el combate de 2012 contra el Fighting Pride of the Philippines Manny Pacquiao. Bradley venció —oficialmente— y me convenció con su ardor guerrero, su vigor y su condición atlética. Por ello, por su confianza (no exenta de fanfarronería), porque percibía el hambre de triunfo en él y por la posterior derrota por KO de Pacquiao frente a su archienemigo Juan Manuel Márquez, declaré a Bradley mi favorito para la revancha de ayer en el MGM Grand Garden Arena in Las Vegas.

Lo declaré favorito con reservas. Sin seguridades. Esperaba un combate igualado, como el primero, con idéntico resultado: Bradley a los puntos. Entre los expertos, una mayoría estaban con Pacquiao, por ejemplo Lennox Lewis, sin que a Bradley le faltaran avales de peso como el de Teddy Atlas. No era fácil acertar pero quise arriesgarme con un pronóstico. He fallado y, a falta de ver el combate, la noticia es que Pacquiao ha vencido por decisión unánime: 116-112, 116-112 y 118-110.

Timothy Bradley ha sabido perder bien: "I tried, I really tried. I wanted that knockout. Manny is a great fighter, one of the best in the world. I lost to one of the greatest fighters in boxing. I kept trying to throw something over the top. That's what we worked on in camp. That was the plan, but Pacquiao has great footwork."

El cartel del filipino, que algunos hallaban tambaleante, se apuntala y postula para el que Lewis, románticamente, reclama ha de ser la última batalla en la carrera deportiva de Pacquiao y del imbatible contrincante que él y los demás esperamos. ¡Cómo no, Lewis habla del mil veces pospuesto megacombate contra el número 1 mundial, Floyd Mayweather, Jr! No podemos ver a Pacquiao enfrentado otra vez a paquetes como Brandon Ríos. Si el próximo no es Mayweather, sea entonces Saúl Álvarez. Sea un combate ilusionante.

22 de marzo de 2014

Sospecho de una lucha a muerte en la cabina del Malaysia Airlines Flight 370



—¿Entonces el avión ha aterrizado, Vladimirov?
—Sí, el avión ha aterrizado.

No tendremos tanta suerte como en Firefox (1982). El avión no ha aterrizado.

El drama de la desaparición —el 8 de marzo— del Malaysia Airlines Flight 370 ha cautivado al mundo. Concurren una serie de circunstancias que envuelven el incidente en un halo de misterio. El MH370, un Boeing 777, despegó del Kuala Lumpur International Airport con destino al Beijing Capital International Airport. A los 40 minutos de viaje, un radar militar malayo lo detectó dando media vuelta y volando durante 40 minutos sobre Malasia y en dirección al Estrecho de Malaca. Los sistemas de comunicación ACARS, ADS-B y Transponder fueron desconectados, pero según las aclaraciones técnicas que he recabado, las antenas SATCOM del ACARS siguieron respondiendo con una señal a las transmisiones de los satélites Inmarsat. La última respuesta del SATCOM se produjo siete horas después de la desaparición del avión. Con estos datos, se han podido trazar dos posibles rutas del MH370: la primera y menos probable, atravesando sistemas de defensa áerea, le llevaría hasta Kazajistán; la segunda y más probable, le llevaría al Océano Índico, a los confines de la Tierra al sudoeste de Australia, precisamente la zona en la que, en unas fotografías de satélite desclasificadas por el Australian Department of Defence, aparecen unos objetos que podrían ser restos del MH370. La pista es creíble.

No soy Luis del Pino. Mi método de ponderar un asunto no es formular mil preguntas malintencionadas sin dar respuesta a ninguna. Estudio los hechos, lo que sabemos a ciencia cierta, y basándome en el principio de la navaja de Ockham, busco la explicación más sencilla, más plausible. La pregunta pertinente es por qué, si es que ha sido así, el MH370 hizo ese prolongado vuelo absurdo en dirección al Polo Sur. Es un enigma para el que, conjeturando, tengo una teoría: es posible aunque poco probable que el MH370 sufriera una avería, un incendio que obligara a los pilotos a cortar las comunicaciones para revisar los sistemas eléctricos. Poco después y pese a sus máscaras de oxígeno, los pilotos quedarían intoxicados y fuera de juego por los gases, antes de poder declarar la emergencia. El avión seguiría volando en piloto automático. Esto no me cuadra. La suma de que no hubiera llamada de emergencia, de que los sistemas de comunicación se desconectaran intencionadamente y de que los cambios de rumbo y altura (concretamente, la altura según fuentes de The New York Times) se realizaran mediante el flight management system y el autopilot, me inclinan a pensar en la ausencia de problemas de índole mecánico y en la presencia de una voluntad malévola.

Alguien que sabía pilotar tomó el control del avión. Los 227 pasajeros se han investigado y, de momento, no se ha hallado nada que los vincule al terrorismo. Primeros sospechosos, los pilotos, el veterano comandante Zaharie Ahmed y el joven piloto Fariq Abdul Hamid. Dudoso que estuvieran confabulados. Debió ser uno solo, apostaría que el comandante, que es el que tiene un mayor perfil político. Estaba disgustado por la condena de cinco años de cárcel por sodomía a Anwar Ibrahim, a cuyo juicio había asistido horas antes de despegar. Sería especular demasiado aventurar la pretensión del comandante al secuestrar el avión. Quién sabe si quería realizar una deserción simbólica a algún otro país, si quería tomar rehenes y plantear exigencias políticas, si quería suicidarse o qué. Lo que sí sé es que al hecho de que el avión —supuestamente— volara durante unas siete horas hacia el Polo Sur solamente le encuentro una explicación, una que por supuesto puede no ser la correcta: hubo una lucha entre los pilotos por el control del Boeing 777. Una lucha a muerte. Zaharie Ahmed mató o incapacitó a Fariq Abdul Hamid, resultando él mismo gravemente herido en la pugna y muriendo en la cabina entre media y una hora después. El MH370 simplemente voló en automático hacia el horizonte. Cuando el resto de la tripulación y los pasajeros fueron conscientes de que algo marchaba mal, que tras tantas horas sobre el mar debieron de serlo, en caso de que lograran abrirse paso hasta la cabina no fueron capaces de enviar un mensaje o reconducir el avión. En un escenario alternativo, que considero menos probable, los pasajeros estarían ya muertos, asfixiados y congelados, tras la despresurización de la cabina de pasajeros.

Ojalá algún día, pronto, podamos conocer lo que realmente ocurrió.

Hay que exaltar la grandeza de la aviación y recordar que, como Superman suele decir, el avión es el sistema de transporte más seguro. El mejor. Admitir esto no es óbice para abogar por su modernización, concretamente por la supresión de las decisiones humanas en la secuencia de vuelo. No hacen falta pilotos. Ya no los necesitamos ni para la paz ni para la guerra. Los pasajeros deben confiar en las computadoras, en sistemas redundantes mucho más seguros que los débiles humanos con sus depresiones, disfunciones y religiones. Los aviones pueden despegar, volar y aterrizar solos cuando tanto ellos como los aeropuertos cuentan con los dispositivos de autoland adecuados. Imaginad la sensación de seguridad que daría subir a una versión avanzada del Boeing 787 con más asientos y espacio para los pasajeros en la zona de la cabina de mando. Sin cabina de mando. ¡Clase superbusiness en la cabina de mando! Con los ordenadores inteligentemente blindados y dispersados por la aeronave. A prueba de terroristas y maníaco depresivos.

5 de marzo de 2014

La posesión de Crimea y de los Oscars

Suspense, un pequeño grado de incredulidad y la felicidad de vivir acontecimientos que moldean el futuro de Europa y figurarán en los antaño libros, hoy archivos digitales de la historia. A diferencia de la Revolución ucraniana que depuso a Viktor Yanukovych, observo su continuación, la Crisis de Crimea, con un apasionamiento desprovisto de sentimientos partidistas. Comprendo la posición rusa y su intervención en defensa del interés nacional y la protección de sus compatriotas afincados en el país vecino. No creo probable que Rusia avance fuera de Crimea, penetrando en el interior de Ucrania y en dirección a Kiev, pues tal escalada forzaría la movilización de la NATO y la adopción de medidas preventivas de alguna clase. Los movimientos militares rusos parecen limitados a reforzar Crimea, negociar desde una posición de fuerza y evitar el derramamiento de sangre. Difícil de prever el futuro es, pero pienso que se alcanzará pronto una solución, un pacto secreto entre Vladimir Putin, Barack Obama y Angela Merkel para la celebración de la consulta en Crimea y la partición de hecho de Ucrania. Extraoficialmente, Rusia anexará Crimea. Se instaurará un gobierno autónomo de Ucrania y dependiente de Rusia.

De momento, Putin no reconoce la legitimidad de los nuevos dirigentes ucranianos, el presidente Oleksandr Turchynov y el primer ministro Arseniy Yatsenyuk, que deberán asumir los hechos consumados y que lo que se da, Crimea, se quita. Me sabe mal por mi ídolo Vitali Klitschko, amigo de Merkel y aspirante a la presidencia de Ucrania. Alemania siempre está ahí, moviendo sus peones. Él, el Führer Adolf Hitler, ya luchó por conquistar Crimea y convertirla en una versión alemana de la Riviera Francesa, ¡que grandes batallas con Erich von Manstein tomando Sebastopol! El sueño de expandir Europa hacia el Este va a ir más despacio también esta vez. El precio de Ucrania en la órbita europea es la partición de facto. Al pueblo ucraniano hay que desearle lo mejor: declaración de bancarrota, liquidación de servicios públicos e implementación de una política económica austera, responsable, con menos gas y más jersey, que alivie los sacrificios a los que el gasto público y el endeudamiento han conducido. Honestamente, veo más factible el saneamiento si el interventor es la Troika en vez del Kremlin. En conclusión, asistimos a un notable episodio del siglo XXI y, ocurra lo que ocurra en las próximas horas, en los próximos días, las relaciones de Rusia con la UE y los EE. UU. se han deteriorado y tardarán en recomponerse. A esperar menos sonrisas y más escudos antimisiles.

Ahora debo expresar mi satisfacción con los 86th Academy Awards, una ceremonia ágil, más entretenida que otros años y con buen índice de audiencia. Me congratulo del resultado de mi película favorita, Gravity, ganadora de siete Oscars, mejor director (Alfonso Cuarón), fotografía, banda sonora, efectos visuales, montaje, sonido y edición de sonido. Cierto es que me queda una dolorosa espina, que Sandra Bullock no haya ganado como mejor actriz, pero la arrancaré sin dificultades porque, aun sin Oscar, Gravity ha hecho historia y, además de hacerla —más— millonaria gracias a sus porcentajes en taquilla, Bullock se alzará sobre la vencedora Cate Blanchett (a la que no menoscabo) por una sencilla razón: las grandes películas se recuerdan mil veces más que los Oscar que ganen o no ganen. Gravity y Bullock son una pirámide con resistencia a la erosión y visible en el horizonte.

Envío un saludo al crack Brad Pitt por su Oscar como productor en 12 Years a Slave, una buena película protagonizada por dos de los mejores actores del mundo, Michael Fassbender y Benedict Cumberbatch. Pitt se reserva un pequeño papel. Lupita Nyong'o está muy bien. Chiwetel Ejiofor algo sosaina. A los tipos que emboscan y venden a Solomon Northup, al comienzo del film, habría que fusilarlos por canallas. No obstante, hay excesos en la denigración del hombre blanco. Se exageran un poco las malas condiciones de vida de los esclavos negros en América, infinitamente mejores que en la esclavitud practicada en África con esclavistas y esclavos negros. Por supuesto que la esclavitud es horrible sea como sea y que, aunque los juicios morales trasladados a otros tiempos y circunstancias históricas son demagógicos, es de celebrar que en el mundo occidental ya no se posean seres humanos en contra de su voluntad expresa, y lo formulo así para dejar claro que condeno el monopolio estatal en el mercado de adopciones y respaldo una desregulación integral de la compraventa de bebés y niños.

El mejor discurso de la ceremonia ha sido el de Jared Leto como actor secundario por Dallas Buyers Club. Sí, los agradecimientos a familiares suelen ser un rollo, cuando no de vergüenza ajena, pero el de Leto a su madre fue único por cómo, con brevedad y concisión, narró la historia de esa adolescente fracasada en los estudios, madre soltera con dos niños, que luchó por sus hijos y les animó a hacer algo especial. Por supuesto, la elegancia de la madre de Leto allí presente, su clase, conformó una imagen perfecta.

Finalmente, un aplauso para Her y su Oscar al mejor guión original. Es una película interesante, original, diría que profética, sobre un hombre corriente que se enamora de su avanzado sistema operativo y su relación atraviesa altos y bajos según el sistema artificial evoluciona y se expande en la red. Hay que ver lo guapa que está Rooney Mara (Olivia Wilde es eclipsada), ¡y ni que decir tiene que he echado de menos una nominación para Joaquin Phoenix!, excelente, convincente, natural, más comedido que en The Master (2012), donde la afectación de su personaje semiretrasado me molestó.

21 de febrero de 2014

Los dos últimos Mr. Olympia en los Montes de Valsaín

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¡Qué celebración! Nuevas fotografías del rodaje de Conan the Barbarian (1982) gracias al camarada Kalidor del foro Todoarnold+cine. El rodaje de mi película favorita comenzó en octubre de 1980, en los Shepperton Studios, UK. En septiembre el equipo se trasladó a España y, el 7 de enero de 1981, se inició la filmación en la nación aún gobernada por Adolfo Suárez. En estas fotografías tomadas en los Montes de Valsaín (prólogo del film con el ataque a la aldea) y en interiores indeterminados, los dos últimos ganadores del Mr. Olympia, Arnold Schwarzenegger en 1980, en Sydney; y Franco Columbu en 1981, en Columbus, se preparan para rodar junto a un extra, una asistente (quizá de vestuario) con gorro de España, William Smith y Sven-Ole Thorsen.

Los concursos de Mr. Olympia que he mencionado resultaron polémicos, con fundadas acusaciones de favoritismo hacia Arnold y su mejor amigo, Franco. En mi opinión, aunque el roble austriaco ciertamente no estaba en su mejor forma, el Olympia de 1980 es de lucha cerrada y valoración abierta, con argumentos a favor y en contra del triunfo de Arnold, mientras que en el Olympia de 1981, pese a encontrarnos con un Franco en magnífica forma física, pienso que Tom Platz era netamente superior.

¡Viva la filosofía de Conan y la alineación con los fuertes! ¡Rechacemos a los débiles e indefensos!

17 de febrero de 2014

Un golpe de Estado proveería libertad y propiedad en Venezuela

Cuando el pueblo soberano se manifiesta en las urnas en favor de confiscar, la ilegítima voluntad del pueblo puede y debe ser subvertida mediante la violencia. Los totalitarios han de ser encarcelados o, caso de resistirse, ejecutados sumariamente. Hemos visto cómo el mariscal de campo Abdel Fattah el-Sisi encabezó el pronunciamiento militar que tumbó la dictadura islámica en Egipto, restaurando cierto grado de orden, de seguridad, y despejando el camino no ya a unas elecciones verdaderamente democráticas, sin la participación de terroristas, sino a una constitución que, aunque razonablemente mejorable desde la óptica occidental, garantiza unos mínimos de libertad de empresa, expresión y manifestación en su ámbito oriental. ¡Gracias, señor mariscal! Hay que ponerse a las órdenes de El-Sisi, el seguro próximo presidente tras las elecciones generales.

Salvando las distancias, la Venezuela de Nicolás Maduro es como el Egipto del felizmente depuesto Mohamed Morsi, un país cautivo de la extorsión del crimen desorganizado y de la del organizado, del latrocinio de la casta funcionarial dirigida por el Partido Socialista Unido de Venezuela. El país se ha convertido en el paraíso soñado por cualquier tirano socialista. Todo está regulado y dictado, hasta los precios y las comisiones que hay que entregar al Partido. ¿Cuánto dinero le tienen que dar los trabajadores a los socialistas? Más dinero. Cada vez más dinero. Y claro, a la gente se la priva de la motivación para esforzarse y trabajar, el dinero se acaba, la inflación es de las mayores del mundo y como en el régimen socialista de Salvador Allende en Chile, el desabastecimiento presagia un final cruento. La situación es dramática y no parece muy arriesgado apostar a que Maduro será removido más pronto que tarde, en cualquier circunstancia antes de que concluya su mandato de seis años, que expira en 2018. De entrada, no confío en la fuerza de opositores como Henrique Capriles o Leopoldo López. Están demasiado expuestos. Pueden ser elementos coadyuvantes, pero el régimen tiene que dinamitarse desde el interior, desde la Fuerza Armada Nacional Bolivariana, que en alianza con las élites económicas, la CIA y los amigos internacionales, han de triunfar donde el golpe de 2002 contra Hugo Chávez fracasó a las 47 horas.

No comparto algunas posiciones exaltadas que leo en foros conservadores. No estimo conveniente la ruptura de relaciones diplomáticas con Venezuela. España debe velar por sus intereses, por sus inversiones, por su dinero, que es lo que da felicidad a las personas, sin perjuicio de que, encubiertamente, preste el apoyo a su alcance a la oposición democrática y a la CIA. No cabe duda que el papel de los americanos y sus agencias de inteligencia es fundamental, y que por más que Maduro y sus adláteres exageren en la propaganda oficial, en verdad existe un noble esfuerzo para liquidar mediante los medios que sean necesarios a las fuerzas revolucionarias bolivarianas. ¡Liquidar política o físicamente! Es preciso acabar con él. Maduro debe dimitir, entregarse y ser juzgado… si es que se estima factible que sea juzgado, porque para evitar una guerra civil u otra intentona fallida, el golpe ha de ser fulminante, implacable, apresando simultáneamente a Maduro, a Jorge Arreaza y a Diosdado Cabello, y no descartándose la necesidad de que haya que fusilarlos, como los alzados de 2002 descubrieron cuando, en su magnanimidad, le perdonaron la vida a Chávez y éste aprovechó para maniobrar y retomar el poder. Maduro cuenta con la baza de su analfabetismo y condición de líder circense imitador de Chávez, por lo que al contrario que al carismático original, quizá no exista el temor que de sus partidarios reclamen su regreso y, por consiguiente, pueda respetarse su vida.

—¡Vacíen los anaqueles! —Clamó el criminal Maduro a la militancia socialista en noviembre de 2013, exhortándola a asaltar los comercios que rehúsen vender sus mercancías a los precios dictados por el Gobierno, y todo mientras otros "socialistas" con injustificada peor prensa en España, los de China, expandían los mercados libres para alentar la iniciativa privada. Esos tipos de Venezuela son terroristas. El uso de la fuerza contra Nicolás Maduro y el régimen venezolano está justificado. A por ellos. ¡Viva el capital! ¡Viva la libre empresa!