30 de agosto de 2014

¿Conoces a Deontay Wilder?



No es exageración ni retórica florida. En el boxeo, en la categoría de los pesos pesados, ha emergido una figura que desata apegos y desapegos, Deontay Wilder, cuyos golpes estremecen a sus rivales y agitan el debate sobre el futuro de la división y del supercampeón imbatido desde 2004, Wladimir Klitschko. Cuando queremos saber algo sobre deporte, a quienes primero hay que preguntar es a los que más saben, los deportistas. Obviando al recientemente retirado alcalde de Kiev, Vitali Klitschko, los dos mejores pesos pesados de la última década son —en mi opinión— Wlad y David Haye, y ambos señalan a Wilder como la próxima fuerza hegemónica, como también lo hacía Emanuel Steward, el difunto entrenador de Thomas Hearns, Lennox Lewis y Wlad. Ahora os diré lo que pienso yo: estoy impresionado. Experimento emociones que no había tenido desde los años 80 y la erupción de Mike Tyson, mi dios supremo.

Wilder tiene semejanzas y diferencias respecto a nuestro Mike. Entre las segundas, Wilder es un boxeador gigante, un titán de 201 cm, complexión atlética, juego de pies torpe, inestable, defensa vulnerable y tendencia a enloquecer y lanzar golpes a remolinos (casi destruye a un árbitro) cuando abre una brecha en la defensa rival. Y entre las primeras, las semejanzas, la velocidad y una pegada devastadora, precisando que cada uno a su manera, pues Wilder es un boxeador de larga distancia que se basa en un único golpe, el cross, mientras que Tyson era un boxeador de corta distancia, un contragolpeador natural, que se basaba en combinaciones letales de hooks al cuerpo y uppercuts a la cabeza. Por sí solo, el cross de Wilder quizá sea el golpe más perforante de blindajes que haya visto. Los rivales caen como fulminados por un rayo. Es cierto que tengo mis reservas sobre la capacidad de Wilder para encajar castigo. Percibo que su elevada estructura se tambalea fácilmente cuando recibe golpes en la cabeza, y a buen seguro que los recibirá porque, como he explicado, no es Floyd Mayweather, Jr. y en su historial sin parangón de 32 victorias, todas ellas por KO (nadie ha superado el cuarto asalto), la oposición ha sido bastante mejorable, cuando en el historial de Tyson en 1986, cuando estaba a las puertas del título mundial, como Wilder ahora, ya había rivales no voy a decir notables, pero sí buenos. Por supuesto, Tyson mostraba una fortaleza defensiva con la que sus fans dormíamos tranquilos. Era elusivo, se protegía y fintaba. No solía ser alcanzado y, cuando lo era, absorbía el impacto y seguía adelante.

Vamos a ver lo que ocurre con Wilder. Es el hombre a seguir. La prueba de la verdad se acerca porque su próximo combate es por el título mundial de la WBC, contra Bermane Stiverne, un púgil fuerte, que encaja y golpea bien, aunque también susceptible a ser golpeado, un blanco estático, por lo que pronostico una victoria de Wilder por KO. La mera potencia de sus golpes va a derribar a Stiverne, que suele pelear contra las cuerdas, a la espera del contragolpe. Después, si estoy en lo cierto y Wilder pasa la prueba, a soñar con un combate contra el mejor, contra Wlad, campeón de la IBF, WBO e IBO, claro que como el boxeo es un negocio, y es bueno que así sea, el enfrentamiento podría demorarse, calentarse, haciendo que Wlad y Wilder defiendan sus títulos contra comparsas, y por supuesto deseando el regreso a la competición de Haye, atleta formidable y guapito de cara. Si me preguntaran cuáles son los más fuertes hoy, respondería que Wlad es el número 1, Haye el 2 y Wilder el 3. Apostaría por Wlad y Haye contra Wilder.

No me engaño, sé que esto no es desfile de modelos. Aun cuando los mejores de la actualidad, los tres boxeadores que he mencionado, están en una forma extraordinaria, no siempre gana el más guapo. El boxeo, en los pesos pesados, es una competición en la que prima la fuerza física y la pegada, y es por ello que muchos boxeadores de calidad notable, incluso grandes campeones de la historia, han exhibido un aspecto físico deplorable, como el de los competidores de powerlifting o como "atletas" que comparten pista con Usain Bolt, Allyson Felix y compañía, hablo de los lanzadores de peso, barrigones, glotones. Lo principal es la fuerza y los hombres gordos suelen ser fuertes. Lo bonito del boxeo y los pesos pesados es que es posible enfrentar a boxeadores con características físicas que difieren en extremo, tipos relativamente pequeños, corpulentos, fondones, como David Tua, con tipos de estatura NBA y un cuerpo tallado en marmol, como Anthony Joshua, ese ilusionante espécimen que ha estado entrenando con Wlad en los pasados días. Si es que hasta hallamos ejemplos de boxeadores que empezaron sus carreras con una fisonomía atlética, con movilidad y velocidad, para con los años, mantener la competitividad pese a transformarse en boxeadores gordos, de movimientos perezosos, aunque más fuertes, como Muhammad Ali. Reconversión.

Vídeo: Deontay Wilder vs. Siarhei Liakhovich (2013). KO en el primer round. Liakhovich sufre convulsiones por la conmoción cerebral. Wilder puede matar. ¿Qué dicen las feministas que niegan la inferioridad física de la mujer respecto al hombre? Las hay. He leído debates y me consta que las hay. ¿Se atreverían a elegir una campeona hembrista que desafiara a Wilder? ¡Locas! La apología de la igualdad en todos los ámbitos es un disparate. El Homo sapiens evidencia dimorfismo sexual y el macho es mucho más fuerte que la hembra. En un futuro artículo presentaré a un nuevo deportista que aún es poco conocido, una mujer, Tori Bowie, mi favorita a la medalla de oro en los 100 metros en los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro 2016.

9 de agosto de 2014

Marvel censuró a Barry Windsor-Smith en The Song of Red Sonja


Detalle de Red Sonja en Conan the Barbarian #24 (1973)

Detalle de Red Sonja en Savage Sword of Conan #82 (1982)

The Song of Red Sonja (1973) es un gran comic que, como las grandes películas, obra en el lector-espectador una enajenación transitoria: te arrebata de la realidad y te arroja a la fantasía. Provee felicidad. He aquí una de esas aventuras que me lleva al éxtasis desde el comienzo, con el baile de Red Sonja en una taberna de Makkalet, ciudad de Hyrkania sitiada por el Ejército de Turan. El erotismo, la provocación femenina de Sonja, levanta las pasiones de los machos intoxicados y una pelea sobreviene entre un gigante de Brythunia al que llaman Jax y un joven de Cimmeria. La fuerza bruta de Jax, superior, compensa en cierto modo su lentitud de movimientos y el retraso mental que heridas de guerra han dejado en su cerebro. No obstante, la extraordinaria fuerza de Conan es igualada por su destreza y agilidad. Es el guerrero más grande de la Hyborian Age. Drax es para Conan lo que Jess Willard fue para Jack Dempsey. Refrescándose en una fuente de Makkalet tras la pelea, Sonja detiene los avances sexuales de Conan y le engatusa, insinuándole que le concederá sus favores si le ayuda a realizar una misión en el palacio real. —No debes confiar en una mujer —le dijo el padre de Conan a su hijo en el maravilloso film Conan the barbarian (1982).

En América no existe control público de los medios. No hay censura gubernamental. Existe autocensura y Marvel se adhería a los principios del Comics Code Authority, un equivalente a lo que el cine sufrió con el Hays Code. El trabajo de Barry Windsor-Smith en The Song of Red Sonja fue censurado por Marvel en la página que muestro en la introducción de este artículo. Lo sabemos gracias a que, por mala conciencia o la razón que fuera, Marvel republicó The Song of Red Sonja con los dibujos originales de Smith en Savage Sword of Conan #82 (1982). Por consiguiente, podemos comprobar las diferencias, cómo se ocultó medio pecho de Sonja y cómo las manos de Conan pasaron de estar bajo el agua y en el trasero, a sobre el agua y en la cintura. ¡Los niños se salvaron del trauma! Una alteración ridícula que solamente puede causar una risa de desprecio. Según algunas fuentes, el encargado, mandado, de efectuar la censura fue el mismísimo John Buscema. Ahora sonrío con nostalgia al recordar The Song of Red Sonja y cómo, cuan Klye Reese con la foto de Sarah Connor y aun en su versión censurada, de niño me deleitaba memorizando cada rasgo, cada curva de la historia escrita por Roy Thomas y dibujada por Barry Windsor-Smith.

The Song of Red Sonja puso fin al periodo de Smith en Conan the barbarian, la gloriosa primera etapa. Su supuesto censor, Buscema, tomó el relevo en Conan the Barbarian #25 (1970) – The Mirrors Of Kharam Akkad, abriendo una nueva etapa repleta de triunfos, de conquistas artísticas.

19 de julio de 2014

Putin debe entregar a quienes hayan derribado el Malaysia Airlines Flight 17



Cautela, todas las opciones deben ser consideradas, pero la hipótesis más probable de ser cierta es la de que, con mayor o menor grado de colaboración rusa, los rebeldes prorrusos son los autores del derribo del Malaysia Airlines Flight 17 (MH17) en Donetsk. Los rebeldes poseen misiles tierra-aire de alcance corto y medio, como demostraron con el derribo el 14 de junio de un Ilyushin Il-76 ucraniano en el oblast vecino de Luhansk, y como confirmaron el 14 de julio con el derribo de un Antonov An-26 ucraniano en Donetsk. Además, el 16 de julio fue derribado un Sukhoi Su-25 ucraniano, tal vez por misiles aire-aire de un Mikoyan MiG-29 ruso. No hay duda de que Rusia está interviniendo directa e indirectamente. Lo cierto es que, a diferencia del Il-76, derribado cuando aterrizaba con misiles portátiles 9K38 Igla, el An-26 y el Boeing 777 de la infortunada Malaysia Airlines han sido alcanzados volando a alta cota, con misiles mucho más potentes, es posible que con los misiles de medio alcance Buk que los rebeldes se jactaban en las redes sociales de poseer.

Aunque procedan de una parte interesada, concedo credibilidad a las grabaciones publicadas por Ucrania de supuestos rebeldes conversando por radio sobre las circunstancias del derribo, conversaciones que vendrían a demostrar que dispararon ellos, que pensaban que se trataba de un avión ucraniano, y que se hallaban confusos al encontrarse con los restos de un avión civil de Malaysia Airlines. Pienso que fue un trágico error y una negligencia criminal, que ha desencadenado una batalla propagandística por ocultar la evidencia y culpar del derribo al enemigo. Aquí es donde Vladimir Putin se juega su crediblidad, su prestigio. No seré tan estúpido como para pedirle que renuncie al este de Ucrania, que ceda Crimea y que proclame la indivisibilidad de Ucrania... no, la guerra, que para mí es como un partido de fútbol, debe seguir su curso natural, con certeza influenciada por este dramático hecho; lo que le pediré a Putin es que no eche balones fuera, que admita su parte de responsabilidad en esta tragedia y que entregue a la justicia internacional a los autores materiales del derribo. No es una causa general contra Rusia... como he explicado, mi teoría es que nos hallamos ante una negligencia criminal, no ante un crimen de guerra.

Hay que notar una imprudencia temeraria por parte de la aerolínea, Eurocontrol o quien haya dado permiso para que los aviones sobrevuelen una zona tan peligrosa como esa. El espacio aéreo sobre Donetsk estaba cerrado por debajo de 7,900 metros. El MH17 volaba a 10,060 metros cuando fue destruido. Con los antecedentes de las últimas semanas, no era disparatado prever que algo así podría ocurrir. Es que si te paras a pensarlo, el del este de Ucrania es hoy por hoy el pasillo aéreo más peligroso del mundo. Que yo sepa, ni los combatientes del recién nacido Estado islámico o los talibanes cuentan con sistemas antiaéreos de alcance medio, capaces de derribar aviones comerciales en vuelo de crucero. Prefiero sobrevolar las regiones insurgentes de Irak, Siria o Pakistán, que el este de Ucrania, armada con baterías eficaces y asesores militares rusos.

Obviamente, esto no puede quedar así, no va a quedar así. Habrá que dirimir responsabilidades y pagar compensaciones a las familias de pasajeros y tripulación. Quién sabe si la factura recaerá sobre las hipotéticas repúblicas independientes de Donetsk y Luhansk, o sobre la Madre Rusia. Ayer, en la Cadena SER, unas mujeres-cuota mediocres, de la escuela de Nativel Preciado, y un presentador anónimo, se lamentaban de que nada cambiará... se equivocaban porque sí cambiará, lo que ha sucedido es muy gordo. La presión sobre Putin va a doblarse. Las sanciones económicas pueden multiplicarse. El gesto de Barack Obama denota la gravedad de la disputa, del continuo deterioro de las relaciones con Rusia; nuestro vecino David Cameron de desliza hacia la retórica bélica; y Angela Merkel, posiblemente la pieza clave para confrontar a Putin, ya no es complaciente con el oso ruso. Están aquí. Hay serias consecuencias. Es una crisis internacional como la del Korean Air Lines Flight 007 en 1983.

Mariano Rajoy ha dicho lo que tenía que decir, poco, en su línea torpe, que es una salvajada y que debe haber una investigación exhaustiva. Desconozco si el PSOE y su nuevo secretario general, el guapo Pedro Sánchez (es clavado a John Gavin en Spartacus [1960]), han dicho algo que no sea compañeros y compañeras. Y de los comunistas de Podemos solamente sé por mi amigo Espantapájaros (aceptamos Alberto Garzón como mamífero de Podemos), que está más al día que yo, que son prorrusos, antieuropeos (la Europa neoliberal y tal) y antiamericanos; estaré atento a ver si dicen algo concreto. Las explicaciones políticas del derribo ya las medio sabemos.

Un recuerdo a las víctimas del MH17.

23 de junio de 2014

ISIS

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Fuerzas Especiales Jordanas, mayo-junio 2014

Al final, resulta que la progresía tenía parte de razón. Es un desastre. El corto plazo fue un triunfo, pero el medio y largo plazo se han atragantado. El costo de la ocupación de Irak y del respaldo económico a su gobierno y sus fuerzas armadas no ha merecido la pena. El Ejército iraquí, entrenado por los Estados Unidos, es un chiste. Por primera vez desde la Guerra de Irak de 2003, se puede hablar abiertamente y sin exagerar un ápice de una guerra civil. Irak está partido de facto en tres áreas: la kurda, y las árabes chií y suní. El ejército terrorista suní, ISIS, avanza en todos los frentes y existe el riesgo de que Bagdad caiga en sus manos, razón por la cual los USA han enviado fuerzas especiales para el caso de que su embajada deba ser evacuada, como en Saigón en 1975. No es broma.

He de admitir que, puesto que el Gobierno iraquí del chií Nouri al-Maliki me es indiferente, he seguido la ofensiva del ISIS con cierta desfachatez, riéndome con sus avances y deseando su entrada en Bagdad para disfrutar del bochorno internacional consiguiente. Ya hay que tomárselo así. Que el premio Nobel de la Paz envíe ahora a 200 asesores militares, después de una década de asesoramiento, es para tomárselo a cachondeo. Es grotesco que, en la lucha contra el ISIS, América busque la alianza con Irán en la Guerra Civil Iraquí, y se enfrente a Irán en la Guerra Civil Siria. Digo lo mismo que Ken Watanabe en Godzilla: "Let them fight". Dejadlos que luchen entre ellos en Irak. No a una intervención terrestre occidental.

En mi opinión, Barack Obama debe adoptar una política realista y buscar la solución menos mala. Si en Irak es realmente precio sostener al gobierno chií, que a estas alturas tendrán que explicarme por qué, hágase con una campaña militar aérea en la que se liquide a los militantes islámicos en ataques de precisión, presionando diplomáticamente a los saudíes para que corten la financiación al ISIS. Y en Siria, que no haya vergüenza para reconocer la injusticia cometida y préstese auxilio, armas químicas y lo que haga falta al presidente Bashar al-Assad, azote del terrorismo, héroe nacional y modelo de musulmán educado. Como dice Joseph Fiennes en Enemy at the Gates, necesitamos héroes. Yo conozco dos héroes en esa región del mundo: el mencionado Assad y su majestad Abdullah II de Jordania, otro musulmán educado y con visión de progreso, un valioso aliado al frente de un reino que también está amenazado. Los combatientes del ISIS han tomado posiciones en la frontera jordana. A los amigos jordanos no les debe abandonar en ninguna circunstancia. A la primera señal de penetración del ISIS en territorio jordano, Obama debe ordenar la movilización del United States Marine Corps y un desembarco en Jordania a través del Golfo de Aqaba. Que lleguen los refuerzos. Que lleguen los americanos.

Sigo oponiéndome con argumentos racionales al aislacionismo que profesa un sector del liberalismo. Un país que se aísla se debilita. Para ser fuertes, es imperativo que América, Rusia, China o quien sea defienda sus intereses estratégicos. Lo que puede discutirse es cómo. Me remito al programa (incumplido a raíz del 11-S) de George W. Bush en las elecciones presidenciales de 2000: no al nation-building. Si se va a la guerra, se va con objetivos claros y con todo el potencial ofensivo. Lo suscribo, en el entendido de que ir a la guerra debe interpretarse con flexibilidad. Gracias a la superioridad aérea y tecnológica, campañas puntuales de bombardeo aquí y allá no deben describirse como ir a la guerra formal. El paradigma ha de ser la Guerra de Libia, ganada dejando a los libios el trabajo sucio. Paso al frente de las máquinas, los drones, cada vez más automatizados, cada vez más cerca de Skynet, cada vez mejores. Con los robots se causan estragos entre las líneas enemigas, sin riesgos, sin bajas, con nulo o escaso coste político para las naciones que los poseen. Empleo de la superioridad militar.

Ejes para una política pragmática en Irak:

1. Bombardeos contra el ISIS en Irak a discreción de Obama, tanto me da si sí que si no.
2. Acercamiento a Bashar al-Assad en Siria. América e Israel están mejor con él que con el ISIS, y los sirios también.
3. Garantías de seguridad para Jordania. Un ataque al Reino Hachemita de Jordania será un ataque contra los Estados Unidos de América.

Cambiando de tema pero siguiendo con reinos, manifiesto mi simpatía para Felipe VI y su mujer, delgada y elegante, Letizia Ortiz. Son los reyes de España. ¡Vivan los reyes! Es que da gusto verlos. Se me hace absurdo un debate acalorado entre una monarquía como la española, o una república como la alemana, en la que el presidente (que pocos españoles sabrán ni quién es), como jefe de Estado, solamente tiene poderes representativos. ¿No veis la poca diferencia que existe? No haré batalla de ello, de si tenemos lo uno o lo otro. Me limitaré a juzgar la competencia del jefe del Estado, y de entrada, nada me hace pensar que Felipe VI no vaya a ser tan buen rey como su padre Juan Carlos I, o incluso mejor. Es que solamente la imagen de la familia, con esa mujer y esas hijas. prestigia a España. Los británicos, en el Daily Mail, se maravillaban con nuestros reyes. Sobre la abdicación de Juan Carlos, pienso que se ha debido a razones exclusivamente médicas, a su manifiesta incapacidad física.

Concluyo expresando mi rotunda condena al partido comunista Podemos y a su Conducător Pablo Iglesias Turrión. Comprendo que mucha gente, de buena fe, haya sido embaucada por la inteligencia y elocuencia de Iglesias, cuya oratoria da mil vueltas a la de la mayoría de políticos de España, cosa nada difícil, sea dicho. Pero Iglesias es un ultrademagogo. Un político que regala pisos y billetes de 500€ para todos es un farsante. Sus propuestas económicas chocan con el sentido común, atentan contra la propiedad y la libertad, son incompatibles con el euro y la Unión Europea, y son compatibles con la República Popular Democrática de Corea, sí, la del brillante camarada Kim Jong-un, no la Corea próspera con economía de mercado, o de mercaderes, que diría despectivamente Iglesias. No al comunismo. No al colectivismo. No a las expropiaciones. No a los fracasados. Libertad para relacionarse, comerciar y poseer riqueza. Podemos será expuesto y destruido. Los españoles podrán ser de centroizquierda, pero no son comunistas.

4 de junio de 2014

Edge of Tomorrow, ficción sin ciencia



Sin ahorrar spoilers, narro mi experiencia y mis conclusiones con Edge of Tomorrow.

Nos caen del cielo. Es en Europa, en Alemania, donde se inician nuevamente las hostilidades de una conflagración mundial. La Tierra está siendo invadida. La especie alienígena que nos ataca, miméticos, forma una colmena organizada jerárquicamente y dividida en distintas clases de individuos: el cerebro, omega; el oficial de alto rango, alfa; y el soldado, beta. La naturaleza de los miméticos es extraña. Se diría que son cíborgs, seres formados por materia viva y, en el caso de los combatientes alfa y beta, un alto porcentaje de dispositivos artificiales extremadamente avanzados, que combinan nanotecnología, magnetismo, plasma y quién sabe el qué. A decir verdad, su poder ofensivo se presenta imparable, no solamente porque la velocidad y coordinación de los luchadores beta es desconcertante, sino por la mera fuerza de su número, por su capacidad de reproducción. Se lanzan en oleadas de centenares de miles o millones. Ataque de saturación. Una vez los has visto entrar en combate, te dices a ti mismo que no hay forma en que una defensa militar convencional o nuclear pueda frenarles. Demasiado fuertes, veloces y dispersos. Piensas que, si la hay, la solución ha de hallarse en la guerra electrónica o biológica. Los efectivos de la NATO, rebautizados como ejércitos mundiales o algo parecido, se unen a los de Rusia y China en un dramático esfuerzo para contener a los miméticos en la Europa occidental, impidiendo su penetración en Asia y las Islas Británicas.

El prólogo, la introducción a la guerra mundial y la presentación del personaje de Tom Cruise, el mayor William Cage, es notable. Nuestro protagonista no es un verdadero combatiente. Cage es un militar de relaciones públicas, casi de despacho, que se encarga de la publicidad, de la propaganda. Cuando el general Brigham le ordena ir al frente y lo empotra en un pelotón de las fuerzas especiales que participarán en la Operación Overlord II u Operación Caída, un desembarco anfibio y aerotransportado en la costa francesa, la cobardía de Cage es expuesta. Rehúsa obedecer las órdenes e incluso chantajea al general, que no cede y le alista por la fuerza, penalizándolo como desertor. Una vez en las fuerzas especiales, Cage es instruido por el sargento Farrell Bartolome, eficazmente interpretado por Bill Paxton. Es la hora de enfrentarse al enemigo y de ponerse la nueva armadura de infantería que tanta esperanza ha traído. Con esta herramienta, la humanidad ha cosechado sus primeras victorias. Es un exoesqueleto que incrementa la protección, la fuerza y la potencia y cadencia de tiro. La destreza en el uso de la armadura y en la liquidación de miméticos ha creado una heroína en la Batalla de Verdún: la sargento Rita Vrataski, Emily Blunt en máxima forma física. El inepto Cage y la aguerrida Vrataski, envuelta en un halo de épica y misterio, se encuentran durante el cruento lanzamiento de la Operación Caída, en la playa gala. Trágicamente, Cage ve cómo Vrataski cae en combate frente a los miméticos. Él mismo queda aislado, sin munición, y enfrentado a un mimético alfa al que consigue matar... al tiempo que él es matado a su vez por el alfa, que le rocía con su sangre. Aquí es donde concluye el brillante primer acto del film. Cage despierta subitamente, como si todo hubiera sido un sueño, y se encuentra nuevamente en las instalaciones de las fuerzas especiales, ante el sargento Bartolome, reviviendo los sucesos de las últimas 24 horas. Sí, como Bill Murray en Groundhog Day (1993).

El mayor Cage no encuentra una explicación a por qué la odisea se repite y, como en una partida de videojuego, es enviado una y otra vez a la batalla, para morir antes o después, en una situación u otra, víctima de la ferocidad de los miméticos. La respuesta se la da la sargento Vrataski cuando, al socorrerla en el campo de batalla, advirtiéndole de lo que sucederá en los instantes posteriores, ella se detiene y, dando señales de comprender lo que está ocurriendo, le ordena que vaya a buscarla cuando despierte. Ambos sucumben décimas de segundo después y, consecuentemente, Cage se dirige en su búsqueda "el día siguiente". Inteligente, resolutiva, fría. Vrataski sabe. Vrataski manda. Es una líder carismática, no una gimoteante mujer cuota. Nos alecciona sobre la esencia de los miméticos, sobre su organización militar, y por encima de todo, sobre el don que les confiere la invencibilidad: la habilidad de manipular el tiempo, de nuevo como en un videojuego en el que tuviéramos todo el control para aprender de los errores, retroceder y volver a luchar con la ventaja del conocimiento del futuro. Esta facultad de los miméticos fue robada por Cage en su primera batalla, cuando mató a un alfa que le empapó en sus fluidos. Es cierto que, en la vida real, estamos aprendiendo que las cosas son más complejas de lo que parecen, seguramente más de lo que podamos imaginar, que el caos, la probabilidad, las fluctuaciones cuánticas y el infinito multiverso hacen factible que existan copias de nosotros mismos en universos paralelos y demás... pero la reversión mágica del tiempo en Edge of Tomorrow no me resulta creíble. Demasiado fantástica. Carece de un mínimo fundamento. Es poco ciencia ficción y mucha ficción sin ciencia. No obstante, puedo obviar esta flaqueza argumental y disfrutar a lo grande de cómo Cage y Vrataski vuelven repetidamente a una misma batalla de la que tratan de salir airosos estudiando meticulosamente todas las alternativas. Sin importar lo que hagan, siempre llegarán a un punto muerto, un límite, un filo del mañana que no podrán superar. El segundo acto es aún mejor que el primero, es casi sobresaliente. La secuencia de la casa abandonada, con el helicóptero y la conversación entre nuestros héroes, es la mejor, es muy buena; te estremeces, presientes que algo importante va a acontecer.

Es en el tercer y último acto del film, en la doble incursión de nuestros protagonistas en Alemania y Francia, con el objetivo de ganar la guerra en un asesinato selectivo, el del cerebro mimético omega, donde he notado una desaceleración de la función. Pierde vigor, se apaga la inspiración y da paso a un espectáculo que se ve rutinario. Reconozco que el asalto en solitario a la presa alemana aún posee encanto, hay suspense, pero en la marcha sobre París —robando no se sabe bien cómo uno de esos tiltrotors tan chulos— y el Museo del Louvre, más la confrontación definitiva con el cerebro omega, he echado en falta a Milla Jovovich. Son secuencias que parecen extraídas de alguno de los films de la serie Resident Evil, que tienen sus cosas buenas, que me gustan, aunque es obvio que pertenecen a una categoría artística más superficial que a la que ambiciona Edge of Tomorrow. Concretamente, y ahora revelaré el final, el ataque con granadas al omega bajo del agua me parece pobrísimo. Deberían haberlo hecho mejor. Tampoco me agrada la escena final en la que Cage y Vrataski se reencuentran. No transmite emoción, sea alegría o tristeza. Te dices que pues bueno. No es un final memorable como el de, recordando otras películas de Tom, los de The Last Samurai (2003) y Oblivion (2013). Con los créditos finales, esta frustración se incrementa al confirmarse el desaprovechamiento de los propios miméticos, unas formas de vida que si bien te traen a la mente los centinelas de la serie Matrix, son únicos, un diseño muy interesante, a la vez que terrorífico. Uno siente el deseo de saber más, quiénes son y qué les motiva a atacar la Tierra. Sí sabemos que son inteligentes con mayúsculas, pues dominan el engaño táctico y estratégico, manipulan para confundir y atraer al enemigo. Por ello, duele que en ningún momento les veamos establer alguna clase de comunicación, que se limiten a atacar y matar en un frenesí asesino. Este patinazo es extrapolable a lo ocurrido con Prometheus (2012) y los ingenieros.

Edge of Tomorrow es la primera película que he visto de Doug Liman. No me inspiraba confianza porque sé que dirigió uno de los horrores de Bourne... aborrezco esa serie, pero tranquilidad, hay belleza en muchos planos del film. El responsable de la fotografía es Dion Beebe, con trabajos que me han impresionado como Equilibrium (2002), Collateral (2004), Miami Vice (2006), y hasta esa loca comedia que tanto aprecio, Land of the Lost (2009). En Edge of Tomorrow paladeamos porciones de calidad cinematográfica y musical y, lo he dejado para el final, la presencia de Tom Cruise y Emily Blunt. Tom es uno de mis ídolos, una superestrella y un superprofesional que no hay película en la que lo haga mal. Y para Emily mi reconocimiento a su físico, por supuesto lo primero, y a su exquisito trabajo. ¡Cómo se nota que se entrenó a conciencia en la pista de atletismo de la UCLA! Las mujeres no pueden hacer algunas cosas como nosotros los hombres. Es muy difícil que una actriz interprete a una mujer guerrera que resulte creíble, que ejerza ese efecto fundamental que nunca me canso de mencionar: la intimidación. Blunt intimida en Edge of Tomorrow. Sus primeras apariciones son especialmente reseñables: planos lejanos o traseros que ensalzan sus hazañas bélicas sin que le lleguemos a ver el rostro. El rostro de la victoria.

Quiero establecer una forzada analogía entre Edge of Tomorrow y The Time Machine (2002). La primera, una notable película con un final deficiente. La segunda, una muy deficiente película con un final sobresaliente, un final en el que el Über-Morlock proporciona la respuesta que el protagonista tanto había ansiado encontrar.

You built your time machine because of Emma's death. If she had lived, it would never have existed. So how could you use your machine to go back in time and save her? You are the inescapable result of your tragedy, just as I am the inescapable result of you. You have your answer. Now go. 

Puntúo un 7,6, que para redondear en el sistema de puntuación de IMDb, se va a 8/10.


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Los fuertes han sido segregados por la propaganda quejumbrosa de los débiles