9 de mayo de 2013

Animales para luchar contra ellos en un nuevo circo romano



¿Cómo se las arreglaría un humano en una lucha a manos desnudas contra diversas especies de cánidos, félidos y úrsidos? Seguro que en la Antigua Roma podrían enseñarnos algo al respecto. Por desgracia, las legislaciones represivas del presente impiden que, salvo en contadas excepciones, se organicen peleas imaginativas entre animales contra animales y humanos contra animales. Nos queda la especulación sobre el resultado de estos hipotéticos combates. Voy a tomar como modelo, como representante de la especie humana, al retirado campeón ruso de artes marciales mixtas Fedor Emelianenko, un tipo de más de 100 kg, capaz de golpear con la fuerza de un boxeador y de desenvolverse en el suelo con la destreza de un judoca. Porque es en el suelo donde con mucha certeza se dirimirían la mayoría de luchas más o menos igualadas. La evolución ha hecho que garras y mandíbulas del humano sean prácticamente inservibles en la batalla, pero poseemos unas extremidades relativamente fuertes y habilidad para agarrar, estrangular y dislocar.

Vamos al gráfico y empezamos por los cánidos, los más fáciles. Nadie discutirá que Emelinanko mataría sin problemas a los nueve primeros ejemplares, todos los que van hasta el Lycaon pictus, una especie africana bien conocida y cuyos ejemplares más grandes no sobrepasan los 35 kilogramos. Me atrevo a dar a Emelinanko como favorito en la lucha contra el Canis lupus, aun sabiendo que algunos ejemplares nórdicos de Alaska, Canadá y Rusia, pueden sobrepasar los 50, 60, o incluso 70 kg en casos excepcionales. Me queda la duda de qué ocurriría en una lucha contra el extinto Canis dirus, el lobo terrible de América, ligeramente más grande y con unas mandíbulas más poderosas que el Canis lupus. Aún con ello, pienso que Emelianenko tendría posibilidades.

Pasamos a mis queridos félidos. Emelianenko mataría con una sola mano a nuestro pequeño amigo Felis silvestris catus, y a dos manos a todos los siguientes hasta el Leptailurus serval. Posteriormente se derrama sangre y sudor, y no sé si alguna lágrima, y pienso que Emelianenko derrotaría al Uncia uncia y, con menos dificultad, al Acinonyx jubatus, el guepardo. Con el Felis concolor, con ejemplares de 100 kg o más, la cosa cambia, Emelianenko tiene escasas posibilidades, ya remotas con la Panthera pardus y la Panthera onca, y a efectos prácticos nulas con los cinco que siguen, los existentes Panthera leo y Panthera tigris altaica, y los extintos Smilodon fatalis, Smilodon populator y Panthera leo atrox. Populator y Atrox son los aspirantes al félido más fuerte que haya existido, con estimaciones de masas corporales que sobrepasan los 400 kg. A manos desnudas, no veo ni cómo una docena de hombres podría someter a uno solo.

Los úrsidos son, en general, los rivales mas difíciles para Emelianenko. La fuerza bruta de estos animales no se puede contener. El Helarctos malayanus del sudeste asiático es el oso más pequeño del mundo, y no es un oso que deba ser objeto de risa o de menosprecio... con 65 kg presentaría dura batalla a Emelianenko, que puede pensar en ganar si tiene una buena actuación. Con el simpático Ailuropoda melanoleuca, el panda gigante, con machos de 160 kg, se me antoja una misión casi imposible. Y qué voy a decir de los demás: literalmente despedazarían a Emelianenko. Una especie notable que falta en el gráfico es el extinto Ursus maritimus tyrannus, primo del oso polar existente, y de una masa superior a la tonelada, quizá mayor que la del también extinto Arctodus simus yukonensis, el más grande del dibujo.

Naturalmente, la verdadera fuerza del Homo sapiens, el depredador más letal que la Tierra ha conocido, reside en su inteligencia, en su capacidad para emplear armas y tácticas de grupo, una cualidades que no son únicas de la especie humana, pero que ésta ha llevado a unos grados que otras especies no pueden ni imaginar ni comprender. Dominamos la Tierra y probablemente la dominaremos hasta que, tras la singularidad tecnológica, una superinteligencia artificial nos relegue o extermine, un escenario bien plausible y que se discute este mes en Live Science: Intelligent Robots Will Overtake Humans by 2100, Experts Say

27 de abril de 2013

Faora repele a las US Armed Forces

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Krypton, planeta de embebecimiento, su fauna asombrosa, su tecnología avanzada y milenaria a un tiempo, su moda favorecedora… hemos visto el tercer tráiler, decenas de fotografías y declaraciones del director y los actores. Hay base para establecer una idea de la situación y para conjeturar sobre el argumento y el rendimiento de Man of Steel. Discrimino en el tráiler una fugaz escena que me ha seducido especialmente, la contemplación de Faora bajo lo que, presumo, es el ataque de las US Armed Forces, posiblemente desde el punto de vista de los sensores ópticos de un avión de ataque a tierra A-10. El humo señala el corazón de un campo de batalla urbano, caos, fuego, cráteres… y allí en el centro de la destrucción, incólume, la kryptoniana Faora desafía a los débiles humanos y a sus ridículas máquinas de guerra… ¡Oh! ¡No se me puede negar el derecho a ver esta película!

En el mismo tráiler, me ha sacudido otra breve escena, aproximadamente a los 2:30 minutos, en la que vemos un plano medio de Superman volando, con la expresión de su rostro reflejando que podría estar sometido a una gran tensión, un dramatismo que se magnífica con el siguiente plano, una obra de arte en la que la sombra de Superman se refleja sobre el terreno que sobrevuela. Nunca tal superpoder se ha representado con tamaña belleza. Quizá me equivoque, pero sospecho que este momento podría estar relacionado con el encuentro entre Faora y Martha Kent… presiento que Faora asesinará a la madre adoptiva de Superman, que éste llegará tarde a salvarla y, por consiguiente, reaccionará con furia contra los cuatro kryptonianos que, si las cuentas me salen bien, han venido a buscarle: el general Zod, Faora, y dos subalternos que salen en diversas fotos y de los que desconozco nombre y graduación.

Es importante que el film explote al máximo la desigualdad entre las fuerzas militares terrestres y los krytonianos, que nuestros militares sean derrotados implacablemente, puestos de rodillas y masacrados, cuanta más matanza, mejor. Y que Superman sea percibido como nuestra última esperanza, nuestro salvador. Es tanta la ilusión que me provoca Man of Steel, tanto el optimismo que lo que voy viendo y sabiendo me despierta, que no me preocupa el —en otras circunstancias preocupante— hecho de que Lois Lane, la amada de nuestro protagonista, esté interpretada por una actriz que ni me gusta ni encuentro apropiada para el papel. Como posibilidad, no puedo descartar que una vez vea la película me vea forzado a rectificar, pero apostaría a que en esta ocasión no estoy juzgando prematuramente, porque a Amy Adams la he visto en otras películas y en todas me ha parecido no voy a decir que una señorona, pero sí una señora, no la chica que yo querría junto a Henry Cavill. Puedo superarlo. Reverencio el film de Christopher Reeve por más objeciones que pueda realizar al casting de Margot Kidder. Al día de hoy y de lo que ha pasado por la gran pantalla, me quedo con Kate Bosworth como Lois Lane.

Finalmente, soy de los que suscriben el apotegma de que una película es tan buena como bueno es su villano. Poco es lo que conocemos del general Zod. En el último tráiler lo vemos tras lo que parece su detención en Krypton, tal vez por pronunciarse para instaurar un orden social más justo… hay un intercambio acalorado de impresiones con Jor-El y, supuestamente, Zod le amenaza con encontrar a su hijo. Un escrache de krytonianos en casa de los Kent… Michael Shannon me place, puede hacer un papel memorable. Pero en emotividad pura y dura, las partes de tráiler que más me sugestionan las hallo en 1:25, en la voz de Lois Lane: "For some, he was a guardian angel"; y casi a continuación, en 1:35, en la voz de Jor-El y la manifestación cuasiespiritual de Kal-El como Superman, como un espectro que emerge del interior de la Fortaleza de la Soledad: "You will give the people of Earth an ideal to strive towards. They will race behind you. They will stumble. They will fall. But in time, they will join you in the Sun. In time, you will help them accomplish wonders". ¡Russell Crowe, crack!

Man of Steel - Official Trailer 3 [HD]

23 de abril de 2013

Wlad, macho alfa

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Mientras no se demuestre lo contrario, la autocomplacencia no entra en los usos y costumbres de los hermanos Klitschko, caracterizados por una minuciosa preparación física previa a cada uno de sus combates. Conocido es el aforismo de que, lo que se sufre en el gimnasio, no se sufre en el ring durante la competición, y viceversa. Wladimir Klitschko está entrenándose en el Bio-Hotel Stanglwirt de Austria, un lugar que no sé si le habrá recomendado su amigo Arnold Schwarzenegger, que también ha entrenado recientemente en él, lógicamente con mucha menos intensidad que Klitschko, por razón de su edad.

Wlad, el macho alfa, se prepara para sumar la primera derrota en el historial del imbatido campeón italiano Francesco Pianeta (fotos de la primera fila), de 196 cm. Los excesos nunca son buenos. Una atención ininterrumpida a los deberes del entrenamiento puede resultar contraproducente. Si lo necesita, si su cuerpo se lo pide, y esto Romario lo explicaba muy bien, el deportista debe tener su tiempo para la relajación, para la diversión, porque así rendirá mejor. Klitschko ha encontrado el recreo tras volver con su exnovia, la actriz Hayden Panettiere, que a propósito de la nacionalidad de Pianeta, en 2011 protagonizó el telefilm Amanda Knox: Murder on Trial in Italy, sobre la bella chica americana a la que intentaron culpar del crimen de un africano y de la que abusaron sexualmente en las cárceles italianas.

Los Klitschko son titanes, los mejores pesos pesados de la última década y, como han reconocido George Foreman, Lennox Lewis y Mike Tyson, entre los mejores de la historia. Aun sin la dirección del gran Emanuel Steward, fallecido en octubre de 2012, no preveo excesivas dificultades para Wlad en su combate con Pianeta, el 4 de mayo en el SAP Arena de Mannheim, Alemania. El nuevo entrenador de Wlad es el boxeador Johnathon Banks, que no sé si pensará seguir en activo; su último combate es de noviembre de 2012.

16 de abril de 2013

No hay oblivion para Oblivion

Casi casi se podría exclamar aquello de viva la muerte… viva la belleza de una destrucción a escala global, de un apocalipsis que aniquila la civilización y conduce a la especie humana al borde de la extinción. Por manida que pueda estar dicha proposición argumental, sigue siendo —y probablemente siempre será— una de las que más excitan mi imaginación. Cuando vi los trailers de Oblivion, me quedé hechizado por los paisajes desolados en los que por aquí y por allá sobresalían las ruinas oxidadas de las construcciones que una vez se irguieron orgullosas. Se veía bien, se intuía bien, y a ello había que sumar los positivos antecedentes del director, Joseph Kosinski, y naturalmente de la superestrella Tom Cruise. Mi previsión era de notable o sobresaliente. No obstante, cuando se publicaron las primeras críticas creció dentro de mí si no cierto escepticismo, sí que una dosis de prudencia, y no por la mera existencia de críticas negativas, pues ninguna película puede gustar a todo el mundo, sino por algunas de las acusaciones concretas que se vertían contra Oblivion. La emoción no debe dominar a la razón, y la precaución nunca está de más.

Comienza Oblivion y la narración con la que Jack Harper (Cruise) nos explica cómo la guerra que la humanidad libró hace sesenta años contra una invasión alienígena se ha resuelto con nuestra victoria. La banda sonora de M83 nos envuelve y desarma. Los planos de la Tierra y la Sky Tower nos dominan. Mi corazón late deprisa. Éxtasis cinematográfico. Hemos prevalecido, pero el coste ha sido alto. Hemos empleado todo el arsenal nuclear y la Tierra está contaminada, prácticamente inhabitada. Los supervivientes han sido evacuados a Titán. Desde el Tet, una inmensa estación espacial en la órbita terrestre, se controlan las máquinas que extraen el agua de la Tierra para el procesamiento del hidrógeno y su utilización como combustible nuclear en Titán. Jack como técnico y Victoria como controladora deben mantener a punto los drones que protegen las extractoras y dan caza a remanentes dispersos del ejército alienígena, los scavengers. Victoria está ansiosa por la llegada del reemplazo y por regresar a Titán. Jack no, Jack siente apego por la Tierra y por su pasado, y por las noches le asaltan sueños sobre una mujer y la vida antes de la guerra. Jack guarda objetos como discos y libros que encuentra entre las ruinas, y en su tiempo libre ha construido una pequeña cabaña en un precioso lago, junto a bosques, entre unas montañas. Notas cómo él, íntimamente, desearía quedarse a vivir en el lago en vez de marcharse a Titán.

El prólogo, la introducción a la historia, las primeras etapas de su desarrollo… yo estaba cautivado, disfrutando como un niño, inmerso en los acontecimientos. La concentración era total y Oblivion me absorbía. Absorto al ver a Jack pilotando su nave a través de nubes, sobre montañas y glaciares, o conduciendo la moto por un páramo adornado de submarinos y buques de todos los tipos, reliquias abandonadas hace décadas. Y qué decir de su residencia y oficina, la Sky Tower 49; alucinante, uno de los hogares ficticios más logrados y originales que se hayan visto. Aquí debo hacer una rectificación. Hace días o semanas comenté no sé dónde que era un error que a Cruise le hubieran puesto como compañera sentimental y de trabajo a una actriz tan poco atractiva como Andrea Riseborough (Victoria). Me equivoqué. De poco atractiva nada de nada. Riseborough es ápta para la reproducción y la convivencia, y reina en una de las mejores escenas del film, la del baño nocturno en la piscina de la Sky Tower, donde nos revela un desnudo muy satisfactorio. Además, su personaje de Victoria es brillante, un componente fundamental de la trama. Victoria tiene un elevado sentido de la responsabilidad. Cumple las reglas y, aunque como he dicho está deseando marcharse a Titán, no se duda de su compromiso con la misión que el Tet le ha asignado en la Tierra. Victoria y Jack son un equipo eficaz.

La relación de Jack y Victoria, las lealtades personales y profesionales, se pondrán a prueba cuando, durante una operación contra los scavengers, una vieja nave de la NASA, de antes de la guerra, entre en la atmósfera y se estrelle con un grupo de supervivientes, entre los que inexplicablemente se halla la mujer que Jack ve en sus sueños: Julia Rusakova. Los drones del Tet atacan a los supervivientes. Jack se interpone y logra salvar a Julia. La matanza de humanos y la existencia de la propia Julia alimentan la suspicacia de Jack, que comienza a preguntarse si la historia que les han contado es verdad; Victoria nota este hecho y percibe que Julia es una amenaza en más de un sentido. Julia conduce a Jack de vuelta a los restos de su nave para recuperar la caja negra con cierta información importante, con la mala fortuna de que son capturados por los scavengers… (ligeros SPOILERS a partir de ahora), que resultan ser humanos dirigidos por Malcolm Beech, el señor Morgan Freeman, al frente del reducto de la resistencia contra el Tet y sus temibles drones. Se entablan una serie de batallas. Jack hace un descubrimiento terrible y vuelve a salvar la vida de Julia, que es su verdadera mujer. Se refugian en la cabaña del lago y se dan un beso en una escena memorable, de un virtuosismo artístico que me dejó obnubilado. Julia le cuenta a Jack cómo ellos siempre habían deseado perderse en un lugar así. Envejecer juntos, morir juntos y que el mundo les olvidara. No importaría. Se tendrían el uno al otro. A estas alturas ya comentaba en voz alta que muy mal debería terminar Oblivion para variar sustancialmente la idea y la valoración que me estaba formando.

Me preocupaba la conclusión. Había leído que el final era "demasiado convencional" y de hecho conocía a grandes rasgos cuál era. No me entusiasmaba el supuesto convencionalismo. ¡Pero ay, una cosa es que te lo cuenten y otra cosa es verlo! Tienes que verlo para creerlo. No comprendo a quienes han despreciado este epílogo. No entiendo qué concepto de lo que es el arte pueden tener. La penetración en el Tet, la inteligencia artificial como la que yo siempre he teorizado que será cualquier forma de vida extraterrestre con la que entremos en contacto, demuestra que la austeridad puede ser espectacular. Es un viaje hipnótico al corazón del enemigo. Una incursión entrelazada con un flashback que nos detalla el primer contacto con el Tet y los orígenes comunes de Jack, Julia y Victoria. Hay drama y felicidad a partes iguales. Proclamaré que el desenlace de Oblivion es extremadamente emotivo, apoteósico, y que tuve que luchar para contener mis impulsos. Cuando se abre la criocápsula en el lago es tremendo, es maravilloso, y quien ya haya visto Oblivion podrá establecer un paralelismo entre su cierre y el cierre de otra célebre película de Tom Cruise. Y también —y sobre todo— con el cierre de una célebre película de Brad Pitt

Por supuesto que no iba a dejarla pasar por alto. Mención aparte para Julia… primero Julia Rusakova, luego Julia Harper, ella se refiere a sí misma por ese nombre, para enfatizar su vínculo con el protagonista. Para sus fans es Olga Kurylenko. Me río de quienes han menospreciado su interpretación en este film. Está genial, ¡convincente al máximo!, te enamoras de ella. Su trabajo raya casi al mismo nivel que el de Andrea Riseborough, claro que Olga es Olga, es un templo viviente, para exclamar elogios y llevarse las manos a la cabeza, una de las mujeres más valiosas del mundo, inmortalizada para el séptimo arte y la inteligencia artificial del futuro en Oblivion. Doy las gracias por haber tenido la oportunidad de ver esta portentosa película en el cine. ¡Oh suprema aventura! El relato, la música, los personajes, la cinematografía, los efectos visuales, Olga… ¿Cuántas películas de ciencia ficción he visto como Oblivion? ¿Cuántas películas a secas he visto como Oblivion? No muchas, unas pocas. La afición por el cine se mantiene con proyecciones de esta clase. Para mí es una obra maestra del siglo XXI y le daré vueltas y vueltas en mi cabeza durante no poco tiempo. No será fácil sacarla de mi pensamiento. ¡No hay oblivion para Oblivion!

Tened presente la escénica del beso entre Tom y Olga en el lago. Estáis avisados.

10/10