16 de mayo de 2015

Fury Road es la mejor película de Mad Max

Mis presentimientos no eran claros con Mad Max: Fury Road (2015). Los trailers no estaban mal, pero el aparente exceso de CGI, la saturación de colores y explosiones, alimentaba no diré que el derrotismo, pero sí el pesimismo. Mi visión mejoró con la crítica negativa de Carlos Boyero en EL PAÍS... si este hidalgo de triste figura no la valoraba en gran cosa, era probable que yo sí lo hiciera. A la hora de la verdad, en el umbral de la sala de cine, brotes de optimismo florecieron con las críticas anglosajonas y la aclamación mundial.

Spoilers en adelante... Prólogo de Fury Road. El holocausto nuclear del pasado, el colapso de la civilización y el páramo salvaje del presente. Presentación de un superviviente, Max Rockatansky, y su captura por el ejército del señor de la guerra y guía espiritual Immortan Joe (Hugh Keays-Byrne, otra vez interpretando al villano, que no al mismo personaje, que en Mad Max [1979]), proveedor de agua y gasolina para su pueblo, siniestro hombre santo, intimidante aun viejo y enfermo.

No hay mucho tiempo para preocuparse por el flojo arranque. La historia, este guión magnífico de James McCausland y el propio director George Miller, deja atrás a Max, prisionero reducido a bolsa de transfusiones sanguíneas para soldados de Inmortan Joe, y salta a uno de los oficiales de confianza del líder, Imperator Furiosa, Charlize Theron, a la que, con franqueza, tras tres o cuatro primeros planos al volante del camión de guerra, intuyes que va a ofrecer una interpretación de categoría.

Al frente de un convoy con galones y galones de combustible, Furiosa lo desvía contraviniendo las órdenes de Immortan Joe. Éste descubre que no solamente le están robando el combustible sino que se han llevado a su harén, sus bellas reproductoras. Desesperado por la terrible pérdida, sale al frente de todo su ejército, a la captura de Furiosa y de su propiedad, sus esclavas. Con la fuga de Furiosa y el comienzo de la persecución, uno se halla bajo alerta. Experimentas la dichosa sensación de estar viviendo una aventura cinematográfica. Absorbido por la batalla y, no menos importante, por las personalidades y motivaciones de los combatientes, sólo te resta soportar la tensión y disfrutar de la odisea por un mundo cruel, implacable, donde los fanatizados soldados de Immortan Joe ansían morir para agradar a su "padre" y que las puertas del Valhalla se abran para ellos.

Creyentes. Los chicos de la guerra. Oportunidades para morir no les faltarán cuando, encadenado y arrastrado al fragor de la lucha, Max aprovecha una oportunidad para escapar de estos warboys de Immortan Joe. Max toma las riendas de su destino y, tras la tormenta de arena, en el amanecer del nuevo día, se tropieza con Furiosa y las mujeres. Para Max no significan nada. Lucha con Furiosa para arrebatarles el camión de guerra y huir, aunque las circunstancias les obligan a colaborar en una inestable alianza, una detestable relación de conveniencia en busca de redención y algo que Max rechaza, la "esperanza". Hay que notar que entre las cinco mujeres que Immortan Joe desea recuperar, admiro a Rosie Huntington-Whiteley, Abbey Lee y, mi favorita, Zoë Kravitz, a la que le deseo más papeles en Hollywood. Más papeles y más largos papeles.

No hay tregua en la caza de Furiosa, Max y las chicas. ¡Es brutal! Es una lucha por la supervivencia es la que los más débiles van cayendo uno a uno. Aquí debo mencionar la escena en la que Max ha de separarse de las mujeres para detener una avanzadilla de los perseguidores, mientras ellas reparan el camión de guerra. Max les ordena que partan sin él si no ha vuelto en unos minutos. Ellas esperan con temor... Temor a perder al guerrero de la carretera al que poco antes querían matar. Entonces Max reaparece entre la niebla, cubierto de sangre (no de su sangre...), como un triunfante héroe mitológico. Mi entusiasmo como espectador era total.

La carrera hacia la libertad, hacia la tierra verde que Furiosa recuerda de su juventud, se reinicia. Las huestes de Immortan Joe son dejadas atrás. El destino es alcanzado. Aflicción cuando Furiosa comprende que nada queda de la tierra verde con la que soñaba, nada salvo un contaminado erial y los últimos miembros de su clan. Desconsolada, sin lugar donde vivir, Furiosa decide tomar toda la gasolina y las motos que restan para viajar cientos de kilómetros a través de las llanuras de sal, con la esperanza de encontrar un refugio.

Es obvio que a Furiosa le gusta Max, y le invita a unirse a ellas, pero el guerrero de la carretera es un solitario y decide seguir su camino, no sin antes advertir a quien le quiera escuchar que la esperanza es un error. Es el engaño de los débiles, les hace ver a los una vez creyentes. Max reflexiona mientras observa la marcha de Furiosa y las mujeres. Una marcha sin esperanza. Max rectifica y va en su búsqueda para ofrecerles una alternativa de fuertes: desafiar a los que exigen que se les rinda culto. Dar media vuelta, enfrentarse a Immortan Joe y tomar su ciudadela. La guerra se reinicia y recrudece.

Estoy impresionado por el espectáculo de Fury Road. Ciertamente puedo hacer comparaciones, analogías con los títulos anteriores de Mad Max, con Waterworld (1995) e incluso con John Carter (2012). No obstante, que pueda trazar paralelismos no significa que haya visto más de lo mismo, algo que hubiera visto anteriormente. Afirmo que en lo que a concepción, ejecución, volumen e intensidad de la acción se refiere, Fury Road es una obra singular, algo que no había visto jamás, y algo tan bueno que me será difícil olvidarlo en mucho tiempo. Es una obra colosal. ¡Ah, y qué música tan poderosa!

Alerto de que ahora me recrearé en el epílogo... en la toma de la ciudadela, la exhibición del cadáver de Immortan Joe, la ascensión de Imperator Furiosa como virtual sucesora y su búsqueda con la mirada, entre el desarrapado gentío, de un hombre que se retira, que abandona la celebración. Es el guerrero de la carretera y hay tiempo para que sus miradas se crucen. Había leído que esta conclusión era fría, quizá agridulce para mentes cursis... para mí ha sido brillante, espartana. Digna de una obra maestra.

Punto final con Max, con Tom Hardy. Difícil no aprobarlo con el empuje de la grandeza del film. Lo apruebo, si bien, si imagino Fury Road con Mel Gibson, el resultado sería mejor, un aporte extra de todos modos innecesario para batir a cualquiera de las tres películas de Gibson y alzarse como la mejor de la serie. Sinceramente, con todo mi apego a las originales, con mi idealización del pasado, pienso que Fury Road es la mejor película de Mad Max.

Hasta los dieces tienen matices: 10/10.


3 de mayo de 2015

Con Money mejor que con Ultron

Era Money contra Pac-Man. Con EL PAÍS negándose obstinadamente a informar de boxeo, la experiencia del combate Floyd Mayweather vs. Manny Pacquiao, por Canal+, ha sido incómoda por el forofismo y la escasa profesionalidad de los comentaristas, anotando "asalto tras asalto" en favor de Pacquiao, exaltando su "control de la lucha" y lamentando la "mala actuación" de Mayweather, supuestamente "contra las cuerdas". A mis sentidos, la discrepancia entre lo que veía y lo que escuchaba era casi surrealista. Tuve que esforzarme para mantener la cabeza fría y no dejarme influenciar por la narración de la hinchada. Al final, cuando llegó la hora de aguardar la decisión de los jueces, los señores de Canal+ daban la piel de Mayweather por vendida.... creencia que se tornó en perplejidad cuando escucharon las puntuaciones: 118-110, 116-112 y 116-112, todas en favor de Mayweather.

Mayweather ganó. Fui anotando mentalmente cada round y, a la conclusión, mi puntuación era de tres o cuatro puntos en favor de Mayweather. No diría que el combate fue desigual. Pacquiao jugó sus cartas y no dio tregua. No obstante, Mayweather controló la distancia y sencillamente puntuó más, matemáticamente, más efectivamente, que no con efectismo. Mientras, Pacquiao realizó las acciones más espectaculares, alcanzado a Mayweather con algunos golpes realmente potentes, aunque también estrellando furiosas combinaciones contra su defensa, en arremetidas vistosas, del gusto del público, pero fútiles. Fintando o cubriéndose, en ningún lugar como contra las cuerdas pude ver más sólida la defensa de Mayweather, un hombre de goma que, como Roy Jones, Jr. en sus tiempos, se comba y retuerce con la misma elasticidad que las cuerdas.

Hay críticas... que si el combate ha sido malo, que si ha defraudado, que si no ha merecido lo que ha costado... a mí me ha gustado, un combate entretenido, intenso, de poder a poder, aun cuando ninguno de los púgiles resultó castigado de seriedad. No es obligatorio que corra la sangre para disfrutar de una pelea.

Mi estudio de sus combates durante años, y la valoración de los expertos que más saben, los propios rivales comunes a los que se han enfrentado, Oscar De La Hoya, Juan Manuel MárquezMiguel CottoShane Mosley, los cuatro apostando por Mayweather, me hacía prever una victoria relativamente cómoda de Mayweather, a los puntos. Dejando abierta cualquier posibilidad, pues Pacquiao es uno de los grandes de la historia, el combate ha sido ligeramente más competitivo de lo que esperaba. No hay vergüenza en la derrota cuando caes ante el mejor. Pacquiao puede levantar la cabeza y felicitarse de su rendimiento. Ha luchado y puesto a Mayweather en dificultades. Además, en ningún momento he sentido "compasión" por él, lo que sí me ocurrió, por ejemplo, con el joven Saúl Álvarez cuando Mayweather le dio un buen repaso en 2013.

A la conclusión y buscando contrastar opiniones, he visto que Lennox Lewis y David Haye dan como vencedor a Mayweather; el prestigioso comentarista Dan Rafael también, con cuatro puntos de ventaja (más o menos como yo); Shane Mosley lo ve igualado y De La Hoya, que odia a Mayweather, no dice que haya perdido pero sí se se lamenta de su estilo de golpear y correr, ¡el estilo que le ha hecho invencible durante dos décadas como profesional! Haye ha sabido reconocerlo: "The art of boxing is to hit without getting hit back. Money's 48-0 is proof that perfecting this strategy guarantees invincibility."

Teóricamente, Mayweather se retirará en septiembre, tras un combate más contra un rival por determinar. No creo que sea una revancha a Pacquiao. ¿Tal vez Amir Khan? No lo sé. En el lugar de Mayweather me retiraría ya, imbatido, tras vencer a mi viejo enemigo en el formidable enfrentamiento que hemos visto. Como muchos otros, yo también me pregunto si será cierto que Mayweather, con su estilo de vida, con esa ostentación que de tan exagerada se hace cómica, no tardará en quedarse sin money. Del modo que sea, ¡viva el boxeo!


Salto al cine para comentar brevemente mi opinión sobre Avengers: Age of Ultron (2015). No me ha gustado nada. Como amante de la ciencia ficción y la fantasía, estoy más que dispuesto a creer que un hombre puede volar, o resucitar, si se me cuenta bien. Veo una criatura de las dimensiones imposibles de Godzilla, en Godzilla (2014), y lo creo. Aquí radica el problema. En Age of Ultron no me creo casi nada. El propio Ultron, amenazador en el primer trailer, es un villano de opereta que, cantando, ametralla al gentío desde un avión, un quinjet, robado a los Avengers. Lo peor es ver a los Avengers combatir a Ultron y a sus drones. Observar la inconsistencia, ¡qué dolor me provoca!, de que héroes tan débiles como Black Widow y Hawkeye poco menos que combatan a la par con Thor e Iron Man, destruyendo robots al primer golpe, uno a la derecha, otro a la izquierda, otro abajo, otro arriba... todo desmedido, casi de risa. No me puedo tomar en serio una acción tan grotesca. Señor Joss Whedon, ¿qué clase de guión es este? Saque menos a la bailarina y al arquero. Black Widow y Hawkeye han de ser personajes secundarios, o como mínimo, secundarios en campos de batalla donde, dentro de la lógica de film, no durarían vivos más que segundos. El afán colectivista de repartir protagonismo daña la estructura. Echo de menos peleas cautivadoras como la de Thor e Iron Man en el primer film. Te atrapaba. Te importaba el resultado. Age of Ultron es floja, como si cogieras la estimable The Avengers (2012), te quedaras con lo peor, la batalla contra los chitauri, y la reestrenaras en una versión degradada: 4/10.

24 de abril de 2015

The Force Awakens y Dawn of Justice




"The Force is strong in my family. My father has it. I have it. My sister has it. You have that power too."

He vuelto a escuchar la voz Luke Skywalker y le he visto bajo su capucha jedi. También he vuelto a escuchar, y en este caso contemplar nitidamente, a Han Solo y Chewbacca. Soy feliz. He sentido la ola de entusiasmo que ha agitado a los cinéfilos tras el segundo trailer de Star Wars: Episode VII - The Force Awakens (2015), de J.J. Abrams. Hay motivo para el optimismo, para anticipar el comienzo de una nueva trilogía que suceda con dignidad, con brillantez, a la legendaria trilogía que dirigieron George Lucas, Irvin Kershner y Richard Marquand en 1977, 1980 y 1983 respectivamente.

El trailer es extraordinario, contiene las mejores virtudes y carece de los peores defectos de Star Wars. Presencia de emoción, ingenio, acción; ausencia de infantilismo y escenas que, incómodas de presenciar por su estupidez, plagaron las precuelas de Lucas en los 90 y los 00. He dicho alguna vez que Lucas se merece todo lo que tiene: la gloria, la fortuna y las críticas. Es como un deportista al que idolatras. Tu idolatría no debe ofuscar tus sentidos y reconocer el momento en que quizá sea mejor que se retire. El declive, la insolvencia artística de Lucas, era patente, y por tanto deseable que se hiciera a un lado y dejara sitio a gente con garantías.

La nobleza del personaje de Luke Skywalker, la manera en que Mark Hamill lo interpretó, han hecho que sea uno de los pocos héroes cinematográficos, que no villanos, con los que simpatizo profundamente. Hay algo místico en él, un aura de mesías que ni en la distancia asomó en el lamentable Anakin Skywalker de Hayden Christensen. Ansío que llegue diciembre, ir a ver The Force Awakens, y maravillarme en la escena en que Luke se revele por primera vez. Seguro que será extansiante, como cuando lo hace en Return of the Jedi (1983), ungido de poder, rebosante de confianza. Es Luke, y no Anakin, el elegido del que hablaba la profecía. ¿Acaso hay en el espectador un instante de aburrimiento o de mera pérdida de concentración cada vez que Luke aparece en las viejas películas? ¿No es cierto que Anakin nos produce vergüenza ajena en la mitad de sus apariciones en las precuelas? Con estas preguntas no pretendo cargar toda la culpa sobre el pobre Christensen, ya que pienso que las precuelas son tan flojas en su concepción y realización, que nadie podría haberlas salvado.

He leído el rumor de que Luke podría aparecer en una sola escena, lo que con independencia de la calidad del film, sería incidir en el error de las precuelas, que me frustraron no mostrando a Vader en The Phantom Menace (1999), me encolerizaron haciendo lo mismo en Attack of the Clones (2002), y me tomaron el pelo mostrándolo poco y mal en los minutos finales de Revenge of the Sith (2005). ¡Qué forma de desaprovechar tus mejores armas! Más trailers han de venir y más pistas argumentales podremos extraer. El papel de Daisy Ridley como Rey, ¿la hija de Han y Leia?, lo presiento como una de las fortalezas del film. John Boyega como Finn me rechina un poco... ¡Es tan feo! A Oscar Isaac como Poe Dameron aún no lo hemos visto, y del supuesto sith con traje negro, Kylo Ren, no sabemos casi nada; pensaba que sería Adam Driver, pero han surgido dudas al ser fotografiado con uniforme de piloto de la Alianza Rebelde, que no es óbice para que sea un sith de incógnito.

No sólo de Star Wars vive el hombre. Hemos visto el trailer de Batman v Superman: Dawn of Justice (2016), de Zack Snyder, y la impresión es positiva, especialmente la del aspecto de Batman y la potencial actuación del cuestionado Ben Affleck, si bien, sobre el film en sí mismo, me guardo un razonable escepticismo sobre el resultado final, fundamentado en la decepción, acrecentada con el paso del tiempo, de Man of Steel (2013). Haré la mejor interpretación posible: el director de fotografía es Larry Fong y en el trailer veo trazas de la excelsa Watchmen (2009). Esta vez ni está ni se le espera. No vamos a ser defraudados por Amir Mokri, el director de fotografía que arruinó Man of Steel. ¡En próximos trailers tenemos que ver a Jason Momoa como Aquaman y a Gal Gadot como Wonder Woman! Amy Adams estará otra vez gorda como Lois Lane y, con un poco de suerte, a ver si la matan.

Concluyo recomendando el trailer de Fantastic Four (2015) y recordando que Avengers: Age of Ultron (2015), está a punto de caer este mes. Examinaremos la fuerza e inteligencia de Ultron.

23 de marzo de 2015

The Leviathan, observad el trailer conceptual


The Leviathan -- Teaser from Ruairi Robinson on Vimeo.

Atención al trailer conceptual de The Leviathan, de Ruairi Robinson.

En el siglo XXII, la humanidad ha ocupado muchos planetas. En el trailer vemos la caza de criaturas de volumen gigantesco, deduzco que infladas de gas, y que flotan en la atmósfera de un planeta desconocido. Neill Blomkamp y Simon Kinberg producirán este ilusionante proyecto. ¡El boceto es más excitante que la mayoría de películas que se me ofrecen!

Por objetar algo, no me gusta que se explique que el viaje a mayor velocidad que la luz ha sido posible pues, como debería ser sabido, el viaje a la velocidad de la luz es instantáneo para los viajeros (no así para quienes les dicen adiós), instantáneo con independencia de la distancia que haya de recorrerse, tanto da a la ciudad más próxima que a los confines del universo. Sea o no físicamente posible, ¡no hay necesidad de alcanzar mayor velocidad que la de la luz!

27 de febrero de 2015

Siempre rompo a llorar con Jack and the Lava Monster

¡Cuánto echo de menos el tiempo en que, cada noche, Cartoon Network emitía un episodio de Samurai Jack! Jack es un guerrero samurai, discutiblemente el más grande que ha existido, que tras el suplicio de ver durante su niñez cómo el feudo de su padre es destruido por el demonio Aku, se enfrenta a él como hombre con la ayuda de una espada mística, preparado para destruirlo, si bien, previendo su destrucción, Aku envía a Jack al futuro, a una distopía en la que la Tierra ha sido asolada y donde máquinas, hombres, mutantes y seres sobrenaturales, luchan y cooperan en medio del caos. Jack vaga por este nuevo mundo hallando amigos y enemigos, en una búsqueda de venganza sobre Aku y un camino para regresar al pasado y a su hogar.

En el décimo episodio, Jack and the Lava Monster (2001), nuestro errante héroe cruza un gélido páramo cuando escucha una voz que le reclama: "Come! Come to me!". Sintiéndose amenazado, Jack acepta el desafío y sigue a la voz que le reclama. A su paso, va encontrándose con los cadáveres de otros guerreros que, décadas, centurias o incluso milenios antes, hicieron lo mismo que él. Aun reconociendo que se dirigie a una trampa, Jack avanza hacia la montaña en la que se oculta el monstruo... El monstruo de lava. ¡La lucha se desata! La nobleza de Jack, su código de honor, le hacen cuestionarse el sentido del combate que ha entablado con el monstruo, llegando un momento en que rehúsa seguir luchando e instando a la pétrea criatura a que, si ese es su deseo, le aseste un mandoble fatal. Sorprendentemente, comprobamos que el monstruo también posee un elevado código de honor. Le cuenta a Jack su historia, su tragedia, su maldición y la salvación que Jack representa.

Jack no puede quedar ajeno a lo que ha escuchado. Se levanta, desenvaina su espada y la pugna prosigue hasta un final épico.

"His work done, Jack continues on his journey. As he is leaving the mountain, the warrior, now revitalized and glorified, is seen looking down on Samurai Jack from Valhalla with a proud smile, along with the Gods of Asgard."

25 de febrero de 2015

Floyd Mayweather, Jr. vs. Manny Pacquiao, 2 de mayo de 2015

Con una idiosincrasia que rinde culto al talento y a los que lo están pasando bien, encuentro difícil simpatizar personalmente con Floyd Mayweather, Jr. No es idiota, reconozco inteligencia en su habla, en sus razonamientos, pero lo hallo desfavorecido por su cultura negra, cierta cultura negra del resentimiento y la ostentación ridícula de riqueza, no tanto de los coches y aviones como de los fajos de billetes, como un payaso. Es un impresentable, no alguien simpático como Usain Bolt.

Manny Pacquiao es una persona natural, no resultando presuntuoso ni cuando conduce un Ferrari. Me cae mejor. Deseo que venza y que acabe con la imbatibilidad de Mayweather, pero no confundo mis deseos con la realidad y, aunque Pacquiao es uno de los mejores boxeadores que he visto, un auténtico crack que lucha con intensidad y fiereza, en Mayweather hallo virtudes que lo elevan a una categoría superior. Es un maestro del arte del boxeo. Posee las cualidades que hacen grande a Pacquiao: velocidad + resistencia, desechando la intensidad de golpes lanzados, al ser el estilo de Mayweather más defensivo, precavido. Posee y suma unos dones de los que Pacquiao carece: anticipación, elusión y adaptación. Mayweather tiene plan B y Z.

El énfasis en la defensa, que le hace casi intocable, que preserva su apodo de Pretty Boy, no ha de ocultar que Mayweather domina el boxeo total. Controla la distancia, el tiempo y la precisión. Sus puños se proyectan a velocidad equiparable a la de los púgiles tenidos por más veloces, el propio Pacquiao o Shane Mosley, aunque con mejor discriminación, milimétricamente, dosificando una energía que, en el combate contra Saúl Álvarez, en 2013, me dejó boquiabierto por sus reservas. Pareciera que la energía no tenía fin, como la de Hulk. Con el joven Álvarez castigado y derrotado, en los útimos rounds, el viejo Mayweather se movía con una agilidad que me decía: ¡estoy listo para otros 12 rounds!

Arrastrada durante más de un lustro, la culminación con éxito de la negociación para este combate es un hito deportivo. ¡Qué ilusión! Vamos a asistir a un acontecimiento deportivo y social. Personalidades americanas y mundiales se darán cita el 2 de mayo de el MGM Grand Garden Arena de Las Vegas. Espero no, ¡exijo que en España podamos verlo por Canal+! No pocas noches he discutido con mis amigos sobe el eventual resultado de esta lucha. Quienes en el pasado se decantaban —no sin cautela— por Pacquiao, han perdido la poca confianza que tenían en él. Yo siempre me he mantenido en mis trece: he visto muchos combates de ambos, los he estudiado y mi conclusión es que Mayweather es mejor y el mejor. Pronostico un combate a los puntos, relativamente igualado en los seis primeros rounds, cuando la agresividad de Pacquiao haga erupción y Mayweather se limite a contenerla, y un vuelco en la situación en la segunda mitad, cuando Pacquiao pierda fuelle y Mayweather adopte una posición más ofensiva, ocupando el centro del ring, recreándose en el exhausto Pacquiao, empujándole contra las cuerdas y aguijoneándole casi a voluntad, como hizo con Álvarez y Mosley. Para los seguidores de Pacquiao, será una noche de tristeza.

La cabeza, el doble instinto asesino y de supervivencia de Mayweather, es un arma que no debe subestimarse jamás. Hecho mi vaticinio, no me curo en salud si apunto lo obvio: el futuro es impredecible, Mayweather es humano y Pacquiao es buenísimo y podría ganar. Opciones, tiene. Aun si así fuera, seguiría considerando a Mayweather como el número 1, debiendo examinar los hechos para predecir el resultado de la revancha, que la habría, muy probablemente con mayores ingresos que el primer combate. Cuando una actividad se considera un patrimonio a proteger por los políticos y las instituciones, decae. Cuando una actividad se considera un negocio con el que lucrarse, prospera. Como la educación, la sanidad o el cine, el boxeo alcanza su culmen cuando se entiende como un negocio, como muy bien ha señalado el formidable campeón WBC de los pesos pesados Deontay Wilder.

Ojalá 2015 nos traiga muchas alegrías deportivas. Para empezar con un plato bien gordo, el combate Floyd Mayweather, Jr. vs. Manny Pacquiao en mayo; seguiremos con los 2015 World Championships in Athletics de Pekín, con Bolt nuevamente desafiado por los rehabilitados Yohan Blake, Justin Gatlin, Tyson Gay y Asafa Powell, y después quizá, solamente quizá, el choque de titanes entre el mencionado Wilder y el segundo campeón más longevo (tras Joe Louis) de la historia de los pesos pesados, Wladimir Klitschko.


11 de enero de 2015

Las armas deben proteger la libertad de expresión frente a la religión

El homenaje más hermoso que el Gobierno español podría hacer a las víctimas de los atentados en Francia, es derogar el Artículo 525 del Código Penal, que castiga con penas de prisión a quienes "con intención de ofender los sentimientos religiosos", hagan escarnio de dogmas religiosos. Sería una iniciativa encomiable que encontraría el respaldo de la inmensa mayoría de los españoles y de una mayoría de los votantes del PP, sobre todo de la juventud.

Las religiones asiáticas llamadas abrahámicas, esta tragicomedia del judaísmo, el cristianismo y el islam, podrán ser competidoras y esforzarse en debilitar al adversario, pero a la hora de defender su modelo de negocio hablan con una sola voz. Que no nos tomen el pelo. Que no nos engañen. En los últimos años me he cansado de ver a portavoces respetables de estas empresas apelando en las United Nations y otros foros por la persecución penal de quienes se burlen de sus creencias, como si éstas tuvieran una categoría superior, por no hablar de los representantes poco respetables del islam, la secta más inhumana de las tres, que directamente exigen la ejecución de los sarcásticos. ¡Son intolerantes!

Los atentados de Charlie Hebdo, Montrouge y Porte de Vincennes, son unos crímenes incómodos para la militancia religiosa. Como anticipé, he visto cómo en blogs católicos se tomaban distancias con las víctimas de Charlie Hebdo. Ellos no son Charlie Hebdo, proclaman orgullosos, pues aunque el cuerpo les pide reír las gracias sobre Mahoma, saben que pasado mañana se encontrarán con viñetas sobre el buey, Jesús o el asno, y eso no lo pueden tolerar. Además, la masacre ha dado un golpe de muerte a esa vituperable respuesta con la que los ultras cristianos se lamentan ante las sátiras sobre su religión que con tanto ingenio crean profesionales del humor: "¿A que no se atreven a hacerlo con Mahoma?". ¡Lo han hecho y les ha costado la vida, canallas!

Con dijo Ricky Gervais, cualquiera tiene derecho a creer en lo que quiera y cualquiera tiene derecho a encontrarlo jodidamente ridículo. Ni para religiosos con vírgenes en este o el otro mundo, ni para feministas mayores de 60 kilogramos que ven cómo los hombres piropean a las menores de 52 kilogramos, ni para los cinéfilos con Excalibur (1981) y su magno Nicholas Clay como Sir Lancelot. Nuestros más profundos valores pueden y deben ser objeto de escarnio. La información es poder, somos dueños de nuestras fobias y filias, y el conocimiento del pensamiento de los demás nos ayudará a escoger a nuestros amigos en la vida.

Tras exponer mi falta de confianza hacia la cristianería, abordo el fondo de la cuestión: Europa tiene un problema de seguridad y libertad en la musulmanería. Si no nos defendemos, nos impondrán un califato islámico y estaremos cautivos. La manera de responder no pienso que sea con más intervención gubernamental en la forma de controles policiales y migratorios, sino con menos intervención en la forma de supresión de ayudas sociales, de los servicios llamados esenciales, y de una desregulación integral de las trabas que impiden que las personas se armen y recurran a la violencia en legítima defensa. Seguridad jurídica, que sepas que el Estado no te va a castigar si te niegas a prestar servicios a gente que no te gusta, que sepas que el Estado no te obligará a mantener relaciones no consentidas. Donald Trump ha denunciado que los profesionales de Charlie Hebdo estuvieran desarmados y a merced de los terroristas. Los europeos, especialmente aquellos que por sus actividades se hallen amenazados por los militantes islámicos, deben tomar las armas y organizarse para disuadir y, llegado el caso, neutralizar por sus propios medios una agresión terrorista. El papel de las fuerzas de seguridad del Estado ha de ser auxiliar.

En un marco de libre competencia exento de la coacción gubernamental, estoy convencido de que la musulmanería sentirá el rechazo y hallará incentivos para emigrar de vuelta a Asia y África. Que quienes se queden sean los mejores, gente refinada, de buen corazón, honesta, que se identifique con líderes modernos con mujeres con clase, como el presidente Bashar al-Assad de Siria y el rey Abdullah II de Jordania. ¡Estos son los musulmanes a los que debemos dar la bienvenida! A propósito de Bashar al-Assad, reafirmo mi teoría de que la guerra contra el Estado islámico debe librarse mediante alianzas políticas y supremacía tecnológica. El sábado, en La Sexta Noche, el bueno de Francisco Marhuenda (repite mucho que no cree en los Reyes Magos, pero en otros muñecos del Belén sí que cree...) insistía en la vieja fórmula del nation building y el envío de una fuerza expedicionaria a invadir el Estado islámico. No hay necesidad de complicarse la vida. Lo que ha de hacerse es alinearse con Rusia, respaldar con armas a los gobiernos de Irak y Siria, y sostener la cómoda campaña aérea de bombardeos discriminados. Así mismo, urge convencer a la Unión Europa de que desista de entorpecer los planes de viaje al Estado islámico de muchos islamistas que desean unirse al califa Abu Bakr al-Baghdadi. Dejad que se vayan y se concentren todos allí. Hagamos del Estado islámico un campo de concentración de terroristas. Las bombas inteligentes lo agradecerán.

De la corrupción islámica, como de la totalidad de problemas que sufre Europa, se hallarán soluciones dando más poder a la gente. ¡A la gente, no a los políticos y a los funcionarios, que es a quienes se refieren partidos extremistas como Podemos cuando hablan de la gente!

¡Libertad de expresión y armas para disparar contra quienes vengan a matarnos! ¡Europa no será islamizada y será descristianizada!


Arnold Schwarzenegger muestra su respaldo a Charlie Hebdo

5 de diciembre de 2014

Wanderers es una maravilla


Wanderers - a short film by Erik Wernquist from Erik Wernquist on Vimeo.

Los angelitos y las vírgenes que anhelan encontrar quienes creen en los paraísos de las mitologías asiáticas son tema de risa, pero mi existencia finita me desconsuela cuando pienso en el futuro y las odiseas que, caso de no producirse una emergencia violenta (que no lamentaría...) de la inteligencia artificial —como Stephen Hawking ha alertado recientemente—, o un evento catastrófico que lleve al colapso de la civilización, probablemente embarcarán a la humanidad a corto o medio plazo. Hablo de la expansión por el Sistema Solar: los planetas terrestres, los planetas enanos, los gigantes gaseosos, los asteroides y cualquier trozo de roca o hielo al que la vida pueda aferrarse.

Como leyendo mi pensamiento y poniéndome la miel en los labios para torturarme con esta alucinación paradisíaca, el artista sueco Erik Wernquist ha plasmado mi visión con su cortometraje Wanderers (2014). Durante poco más de tres minutos, la aventura de Wanderers nos conduce por Marte, Saturno, Urano, Miranda, Encélado, Titán, Europa, Ío, Jápeto y asteroides. En alguno de los satélites, la baja gravedad permite que los humanos vuelen como si fueran pájaros. Las imágenes de BASE jumping son con toda certeza en Miranda, una de las lunas de Urano. Lo mejor son los planos finales, alucinantes, en lo que creo es Titán, pues por su presión atmosférica, similar a la de Tierra, y por las temperaturas más cálidas en la atmósfera superior (principalmente de nitrógeno, como la terrestre) que en la superficie, es factible prescindir del traje espacial y salir al exterior con un abrigo y una máscara de oxígeno, como la mujer que, desde un dirigible, observa una nave similar en el horizonte... ¡Increíble!

La música es de Cristian Sandquist y el narrador, por supuesto en una antigua grabación, es el mítico Carl Sagan. ¡Reclamo el Oscar al mejor corto de animación!

P.D. Aun cuando mis expectativas eran bajas, decepción con el embarazoso trailer de Terminator Genisys (2015). No hay por dónde cogerlo: Terminator Genisys Movie - Official Trailer

8 de noviembre de 2014

Con Interstellar no lamentas que no te hayan dado lo que pedías

A modo de preámbulo, recordaré que los films Mission to Mars (2000) y Red Planet (2000) fueron decepciones porque vi cómo el potencial de la colonización de Marte se echaba a perder con otra historieta de hombrecillos verdes afeminados, en la primera, y de bichos asesinos, en la segunda. Es cierto que cuando las vi ya sabía que algo de todo eso me lo habría de encontrar, pero por Crom que me esperaba otra cosa, algo más serio, más científico, una historia que pudiera pasar por real. Con Interstellar me ha ocurrido lo mismo en lo que respecta a que esperaba algo diferente, con la gran diferencia de que la que sorpresa desagradable no ha supuesto la ruina del film.

Con spoilers menores, Interstellar arranca con suavidad, sin especial brillo, introduciéndonos los dos personajes superlativos del film: el granjero y exastronauta Cooper, Matthew McConaughey, y su hija Murph, Mackenzie Foy, wow!, sobresaliente, actriz de futuro, actriz a seguir. La historia avanza a buen nivel, quizá cayendo un poquito con la mejorable revelación de lo que queda de la NASA y del programa espacial Lazarus, al igual que, si se me permite la blasfemia, la deficiente presentación y construcción del personaje del profesor Brand de Michael Caine. El drama de la partida de Cooper, su despedida de Murph, calienta los motores exactamente como había predicho con los absolutamente fuera de lo común segundos finales del teaser trailer de diciembre de 2013, esa pequeña obra de arte. Así pues, Interstellar despega y se adentra en el espacio. Buenos efectos visuales y a valorar positivamente el diseño espartano, casi primitivo del interior de la nave Endurance, así como la originalidad de los rotobs CASE y TARS, de una inteligencia que les permite captar dobles sentidos e insinuaciones a la primera.

El guión de Interstellar ha sido reescrito por Jonathan Nolan y Christopher Nolan, y sin haber estudiado la cuestión en profundidad, creo que es el segundo al que corresponde la autoría de los cambios que han hecho que Interstellar no sea el film que me esperaba. Digamos que es el director el que ha introducido los elementos "fantásticos". Por ejemplo, un detalle que esperaba conocer con ansiedad era mediante qué tecnología futurística, la manipulación de la materia exótica o lo que fuera, se había creado el agujero de gusano orbitando Saturno, o en su defecto, mediante qué fenómeno natural había aparecido. Esto ni se plantea pues el agujero ha aparecido por arte de magia, por la intervención de unos seres de naturaleza desconocida. Esta circunstancia irritable me ha obligado a evolucionar como espectador, a adaptarme a un entorno para el que no estaba del todo preparado. La adaptación se realizó con éxito y gocé como un poseso cuando se atravesó el agujero de gusano y se amerizó en el planeta (waterworld) Miller, una expedición contrarreloj pues, chapoteando en un terreno fascinante, la influencia gravitatoria del cercano agujero negro, Gargantua, distorsiona el tiempo y hace que cada hora en Miller representen no sé cuántos años en la Tierra y en la Endurance, creo que veintidós. La secuencia con las olas gigantes, de la que los trailers nos proporcionaron un atisbo, es una maravilla. Interstellar ya fluye por el espacio-tiempo a velocidades próximas a las de la luz, y desde la perspectiva del viajero, la velocidad de la luz es viajar literalmente al instante tanto al supermercado más próximo como a los confines del universo. No hay diferencia.

Nos movemos en el espacio y en la Tierra. La pequeña Murph ha envejecido y es una adulta interpretada por Jessica Chastain, una prolongación —a la altura— de un personaje trascendental, y por esa razón, la causante del gran error de Nolan en la conclusión. Los mensajes que la resentida Murph interpretada por Chastain envía a su padre "perdido en el espacio" son otra de las fotalezas de Interstellar y dejan con las vergüenzas al aire las escenas similares que hemos visto en otros films de ciencia ficción (salvo quizá a una de Bruce WillisLiv Tyler...). Los otros miembros de la tripulación a bordo de la Endurance, los interpretados por Wes Bentley y David Gyasi, son casi de relleno; Anne Hathaway como Amelia no, Anne da juego esporádicamente, especialmente en el epílogo, pero se halla muchos escalones por debajo de McConaughey, Foy y Chastain.

Damos otro paso hacia una nueva fortificación artística, la pugna entre Cooper y Amelia sobre cuál debe ser el próximo planeta a inspeccionar en la guerra para salvar a la humanidad. Cooper acusa a Amelia de dejarse llevar por sus sentimientos y elegir Edmunds, planeta homónimo del astronauta del que ella está enamorada y al que esperaba encontrar con vida allí, mientras que Amelia acusa a Cooper de arrastrarse igualmente por sus propios sentimientos y su deseo de regresar a la Tierra y ver de nuevo a su familia. Para no revelar detalles antes de tiempo, simplemente resaltar que la trama se complica y tras el accidentado paso por el planeta Mann, nos encontramos con una escena de acción deslumbrante, la del acoplamiento de emergencia de la lanzadera con la Endurance dañada y rotando sin control en la órbita de Mann. Nolan no solamente sí sabe rodar escenas de acción sino que, en general, sabe rodar sin ofender al espectador, respetándolo, sin excesos de zooms, shaky cam y esa plaga infecciosa que ha corrompido el cine moderno. Al hito del acoplamiento y de Interstellar en su conjunto contribuye en no poca cuantía la interestelar banda sonora de Hans Zimmer.

Advertencia de spoilers de fuerte campo gravitatorio: caemos en el tramo final y Cooper separándose de Amelia para que ésta pueda explorar Edmunds y aquél, en misión suicida y con la ayuda de TARS, atraviese el horizonte de sucesos de Gargantua y transmita datos de mecánica cuántica que han de servir para completar una formula que permita el escape masivo de la humanidad de la gravedad terrestre, se supone que mediante un nuevo sistema de propulsión, en lo que a mi juicio es uno de los aspectos menos elaborados y más inverosímiles del film. El plan alternativo de repoblar otros planetas con embriones congelados es infinitamente más plausible. Es aquí, en un nuevo triunfo del séptimo arte, engullido por Gargantua y atrapado en una sigularidad espaciotemporal, donde averiguamos la identidad del fantasma que vivía en los sueños y la realidad de Murph: su padre. Era el mismo Cooper, alterando la gravedad para comunicarse con ella. He aquí al triunvirato de McConaughey, Foy y Chastain en todo su esplendor, en un episodio que podría definir como The Sixth Sense sideral. También nos es dada a conocer la identidad de los creadores del agujero de gusano: los poshumanos de un futuro lejano,

Cooper tiene éxito, transmite la información cuántica a Murph y la ecuación para el escape de la Tierra se completa. Cooper es rescatado en la órbita de Saturno y, lamentablemente, se produce el error garrafal de Nolan. El reencuentro con su hija Murph, ahora convertida en una vieja, jamás debió haber sido con esta actriz tan mayor, Ellen Burstyn, con la que el espectador no tiene el menor vínculo emocional. Si lo que se pretendía era evidenciar el coste temporal de la pretérita incursión de Cooper en la gravedad de Gargantua, bastaba con haber envejecido un poco a Chastain, sin exagerar ni hacer el ridículo (como el hecho con Guy Pearce en Prometheus [2012]). Un par de décadas encima y perfecto. ¡El reencuentro con Murph y con esa vieja anónima es decepcionante! ¡Hasta McConaughey tiene un semblante inexpresivo, como si estuviera pasando el mal rato de una visita de compromiso! Debía haber sido el culmen del film. No lo es. Imaginad esa misma escena con Chastain... pero soy compasivo, soy justo, no se ha malogrado un film extraordinario y que en su desenlace, en la instigación que la moribunda Murph le hace a su padre, disfrutamos de unas imágenes de celebración con su robo de una lanzadera con el deliberado propósito de regresar al agujero de gusano y alcanzar Edmunds, un planeta que descubrimos acogedor, con una atmósfera respirable y con Amelie sola, meditando frente a la tumba del astronauta Edmunds, enfrentándose a una existencia solitaria... No por mucho tiempo.

No es infalible. Nadie lo es. Al señor Christopher Nolan a veces le sale bien y a veces le sale mal. Aquí tengo sus asientos contables e Interstellar la anoto en su haber. Es una película formidable: 9/10
Los fuertes han sido segregados por la propaganda quejumbrosa de los débiles