20 de diciembre de 2015

Daisy Ridley enaltece el cine y a The Force Awakens

Mi opinión —con spoilers— sobre el estreno histórico.

Albergaba un temor que hoy, una vez vista Star Wars: The Force Awakens, se ha demostrado infundado: John Boyega, el negro que interpreta a Finn, hace un trabajo espléndido. Porque no me gustaba ni su cara ni su presencia, temía que Finn acabaría siendo una especie de personaje cómico que, sin causar vergüenza ajena como Jar Jar Binks, vendría a amargar mi ansiada experiencia cinematográfica. Este desasosiego se atemperó en el primer cuarto del film y dio paso a la satisfacción en los tres cuartos siguientes. De blando o afeminado, nada. Finn es un muchacho simpático y valiente.

Amo a los personajes que mueven los hilos. Otra preocupación que he sufrido, ya en días recientes, cuando contaba con testimonios de gente que había visto la película, es la del líder supremo Snoke, al que vemos siempre como holograma y cuyo aspecto no ha convencido a algunos. A mí sí me ha agradado porque es un personaje escalofriante, astuto, que tanto por su apariencia como por ser señalado como "sabio" por su aprendiz, hace ganar verosimilitud a la teoría de que su identidad real sea la de Darth Plagueis el sabio, quizá inmortal, el sith más poderoso que haya existido y el maestro de Darth Sidious.

Tenía confianza con Adam Driver como Kylo Ren, caballero de la orden de Ren, aprendiz de Luke Skywalker y Snoke. Ren triunfa allá donde el Anakin Skywalker de Hayden Christensen fracasó, en la representación de un guerrero atormentado, inmaduro, impulsivo, que lucha consigo mismo para hallar el camino correcto y saciar su sed de poder. En sus diálogos y monólogos, lo que expresa Ren es interesante (en contraposición a las chiquilladas de Anakin), creíble, deseas saber más y, a los que nos placen los villanos, nos resulta fácil sentir afecto por él. No sólo hay profundidad en su personaje sino que da gusto verle ejercer su dominio de la Fuerza: proyectando e inmovilizando a la gente o suspendiendo en el aire y reanudando a voluntad disparos láser. Su estilo de combate es el de un estilista, elegante, comparable al conde Dooku. El caballero Ren, en su rivalidad con el general Hux por el favor del líder supremo Snoke, es un personaje del que disfrutar, ¡del que gozar!

Harrison Ford es un titán en la historia de Hollywood y verle de nuevo como Han Solo es motivo de celebración. Han pasado más de tres décadas y el viejo contrabandista ha perdido facultades físicas y ganado fe: se mueve con lentitud cuando huye de sus perseguidores y ya no ríe con desprecio cuando le preguntan sobre la Fuerza. Creía que la aparición de Han Solo propulsaría The Force Awakens al hiperespacio. Me equivoqué, pero no por demérito de Ford sino por mérito de otra persona. El exgeneral Solo no está solo, se reencuentra con su antiguo amor, la princesa Leia Organa, ahora general, una correcta Carrie Fisher, menos reconocible que Ford al, en mi criterio, haberse hecho un lifting que le altera el semblante. Ford es Ford. Mucho más viejo, pero Ford. Fisher es como si fuera la madre de Fisher.

Mark Hamill, el noble Luke Skywalker, el profeta, el mesías en cuya búsqueda se han embarcado la Resistencia y la Primera Orden, sale muy poco, concretamente en una visión mística por la mitad y en una dramática escena final que quebró mi voz. A mi juicio, Luke es el personaje central del universo Star Wars y su participación cuasitestimoninal en The Force Awakens lo refuerza aún más. Es imprescindible. De él espero lo mejor en la continuación de esta epopeya.

Me sumo al pesar generalizado: Oscar Isaac como el piloto Poe Dameron y Gwendoline Christie como la capitán Phasma son buenos, demasiado buenos como para no haberlos exprimido más y mejor. No lo lamentemos demasiado porque los tendremos en el próximo episodio, ¡a ellos y a más!

Saludo al robot BB-8, gran aportación, y me congratulo otra vez con Chewbacca, C-3PO y R2-D2. Como con Han Solo, el nuevo doblaje de C-3PO es mucho peor que en las viejas películas. La versión original siempre es lo ideal.

A Daisy Ridley la había examinado detenidamente en los materiales promocionales porque se indicaba que Rey, su personaje, sería relevante, incluso protagónico. Entendía como una evolución lógica que no todo el peso de The Force Awakens recayera sobre los veteranos. Debía entrar sangre nueva y Ridley me transmitía buenas sensaciones. Si con Adam Driver tenía confianza, con ella tenía algo más próximo a certidumbre. Sabía que lo haría bien... No que se apropiaría del film. Ella es lo mejor que le ha pasado a esta producción y suyas son todas las escenas que me han conmovido, las que no olvidaré jamás. Una joven mujer a la que los rigores de la vida han hecho fuerte, independiente, conservando su humanidad y sentimientos. Los rigores de la vida y algo más, pues la Fuerza anida en su interior y está a punto de despertar.

Con orgullo, debo contar un pensamiento, una fantasía a la que he dado vueltas y vueltas en las últimas semanas. Me gusta leer spoilers y, sin más detalles, conocía que Kylo Ren y Rey se enfrentarían en un combate personal. Sospechaba que la Fuerza en Rey despertaría para no volver a dormirse precisamente en ese momento fatídico. Imaginaba cómo sería el combate y, en una premonición, veía esta imagen: Rey sufriendo; Ren dispuesto a matarla y extendido su brazo para atraer hacia sí un sable láser caído en la nieve; entonces Rey irguiéndose, sobreponiéndose, dejando entrar a la Fuerza para, ante el estupor del caballero oscuro, arrebatarle el sable láser. ¡Rey tomando con su mano lo que el poderoso Ren intentaba tomar con la suya! ¡Este deseo se ha hecho realidad de forma maravillosa en The Force Awakens! ¡Me estremezco al escribir esto y recordarlo!

No es una interpretación falsa que estemos ante un remake de Star Wars (1977). Lo explicaré de este modo: The Force Awakens es una historia poco original aunque efectiva, congruente, con batallas y efectos visuales notables, que no extraordinarios. He percibido campo para la mejora en los asaltos aerotransportados y los bombardeos aéreos, ya que esta vez son más atmosféricos y menos espaciales. He sentido lentitud narrativa en algunos tramos con Ford, no por culpa de Ford. Los piratas y los monstruos del carguero son lo peor. Los X-Wing en acción no me han estimulado. Lucen más los TIE/sf space superiority fighter de la Primera Orden. Hablando de naves me queda el buen consuelo del Millennium Falcon, ¡menudo pedazo de chatarra!, y los planos ensoñadores de las ruinas de destructores imperiales en el desierto de Jakku. Casi siempre son los personajes los que dan valor a las buenas historias. Lo que altera mi calificación es el tirón de, por este orden, Finn, Kylo Ren y Rey. The Force Awakens sería una película notable de no ser por esa chatarrera, Rey. Con ella es sobresaliente, la mejor película de J.J. Abrams.

Profunda emoción en la certificación del relevo generacional: "Que la Fuerza te acompañe". ¡Oh! Cómo describir la escena en la que la general Leia despide a Rey, que sube a bordo del Millennium Falcon no ya como la empleada que Han Solo le propuso ser sino como la comandante, al mando, con Chewbacca de copiloto. Rumbo al epílogo apoteósico con Rey presentándose en la morada de Luke Skywalker.

6 de noviembre de 2015

The Martian estará más cerca cuando tengamos el Skylon


SKYLON Technical Movie V1 from Reaction Engines Ltd on Vimeo.

Troy - Mission to Mars from Reaction Engines Ltd on Vimeo.

Tras disfrutar con The Martian (2015), la última película de Ridley Scott, mi frustración se acentúa con la lentitud de la exploración espacial y con programas conceptualmente obsoletos como el Space Launch System (SLS), que nos mantienen rehenes de los cohetes convencionales, con su enorme coste de construcción y mantenimiento. Pienso que se está tirando el dinero en el SLS y que probablemente será cancelado por el próximo POTUS, Donald Trump, que sería una presidente divertido, o quien salga.

Contando siempre con una reacción, con una respuesta americana por el buen camino, el futuro lo hallo en Europa, en el United Kingdom y la empresa Reaction Engines Limited, que financiada por BAE Systems, está desarrollando un sistema mucho mas eficiente de acceso al espacio, la ilusionante nave espacial Skylon, un vehículo de una sola etapa que, propulsado por los motores SABRE, despega y aterriza como un avión.

Los vídeos que ilustran el artículo nos ofrecen una aproximación técnica al Skylon y a su utilización para misiones tripuladas a Marte... el proyecto Troy, que personalmente abarataría, desechando la necesidad de que los astronautas regresen alguna vez. Nada de "Bring Him Home", como en The Martian. Mars to Stay! A Marte ha de irse para quedarse, para vivir, inicialmente con bases aprovisionadas desde la Tierra, gradualmente autosuficientes, para a largo plazo alcanzar el sueño de terraformar Marte y convertirlo en un planeta similar a la Tierra, revertirlo al estado que, por lo que se va sabiendo, quizá tenía hace cuatro mil millones de años.

The Martian, el film de Scott, es notable, con virtudes en abundancia y sin defectos dignos de mención, pero al mismo tiempo es aséptico, funcional, impersonal... habría aceptado alguna flaqueza a cambio de cierta inspiración... estoy pensando en Interstellar (2014), que como la aún mejor Gravity (2013), me motivó más. The Martian la he gozado. Me he emocionado cuando Mark Watney (Matt Damon) desentierra el Mars Pathfinder para comunicarse con la Tierra. Pero en conjunto no me ha conmovido. Es un 8/10.

14 de octubre de 2015

Rusia interviene en una fase ilusionante de la Guerra Civil Siria

He seguido con alegría la escalada de la intervención rusa en la Guerra Civil Siria. Vladimir Putin me ha devuelto la ilusión por una guerra que, debido a la nefasta política de Barack Obama y sus aliados occidentales, armando a los decapitadores moderados, veía con inquietud, con creciente pesimismo. Ahora, con los amigos rusos bombardeando las posiciones islamistas indiscriminadamente, sin preocuparse de quiénes son del Estado Islámico y quiénes son de los llamados moderados, el Ejército sirio ha lanzado una contraofensiva en varios frentes, aliviando la presión en regiones de vital importancia para el Gobierno de Bashar al-Assad, el hombre que representa una Siria moderna, genuinamente moderada y cosmopolita. Va a resistir.

¿Por qué Obama se ha comportado así? En Israel no parecen tener diferencias insoslayables con Siria. En Arabia Saudí quizá sí, y minar Siria también es menoscabar Irán. En la medida que los conozco, procuro estudiar todos los intereses y definitivamente me quedo con los del pueblo sirio, con la naturaleza —en su contexto geopolítico— liberal "del régimen" y contra la barbarie que representa el Estado Islámico. Suníes, chiíes, alawitas... Todo eso me trae sin cuidado. ¡Qué importa cómo se llamen! ¡Se les conoce por sus actos! El Estado Islámico suní ha de ser destruido y el califa Abu Bakr al-Baghdadi, ya que es obvio que no interesa capturar y juzgar a estos supercriminales, eliminado en una operación de fuerzas especiales al estilo de Operation Neptune Spear, la que se cobró al emir Osama bin Laden. Hay que asesinar a estas personas.

Como diría Raúl Castro, saludamos la iniciativa del Presidente de Rusia. ¡Siga enviando armas y asesores, señor presidente! Los americanos saben que se han equivocado, protestan con escasa convicción, con la apatía o incluso la oposición del electorado más belicoso, más republicano, que manifiesta su simpatía por Putin. La White House llora porque se bombardea mucho al frente islámico no sé qué y poco al Estado Islámico... ¡Qué lamentable papelón! Siguen haciendo daño porque están enviando armas a los insurgentes, pero pienso que han perdido la iniciativa política y la militar. Proclamo mi respaldo a la alianza contra el Estado Isámico que Rusia ha forjado con Siria, Irán, Irak, Egipto y Hezbollah. Saben quién es el enemigo y a quién hay que bombardear. Obama y el medio senil John McCain no lo saben.

Me extiendo para hablar de Irán. Siempre he sido hostil a los ayatollahs y a su gobierno represivo. No obstante, valoro la apertura que he apreciado a raíz de la elección de Hassan Rouhani como presidente. Diría que Rouhani ha centrado un poco al líder supremo Ali Khamenei. El presidente iraní habla suavemente, amablemente. Es una persona sensata que ni remotamente puedo comparar con los salvajes del Estado Islámico. Si es posible alcanzar acuerdos con Irán, bienvenidos sean, naturalmente reservándose el derecho al uso de la fuerza como último recurso para prevenir una amenaza digamos existencial. No es la primera vez que lo hago y ahora lo reitero: ignoremos al gruñón de Khamenei y démosle una oportunidad a Rouhani, naturalmente me refiero tanto a la cuestión nuclear como a la siria.

Deseo que Rusia prosiga su campaña militar siria y que, bien a efectos militares o meramente propagandísticos, se empleen bombarderos estratégicos para masacrar a la insurgencia. Es excitante fantasear con la acción de bombarderos Tu-22M, Tu-95 y, especialmente, Tu-160.

Espero que los United States hagan lo mejor que podrían hacer: admitir el error, retirarse dignamente, cancelar los suministros a los islamistas y dejar a a la coalición rusa hacer el trabajo que ellos no han sabido hacer.

"I like that Putin is bombing the hell out of ISIS". Donald Trump

28 de agosto de 2015

Capítulo 2 del enfrentamiento de Bolt y Gatlin en Pekín

A lo largo de 2015, Justin Gatlin ha sido mi favorito para ganar los 100 y 200 metros en Pekín hasta la propia final en los 100, y hasta las semifinales en los 200, donde percibí una ligera superioridad de Usain Bolt. Por consiguiente, esperaba la victoria de Bolt en el doble hectómetro, en una carrera disputada, casi agónica, como la de 100, pero la oposición de Gatlin ha sido menor de la que esperaba y el triunfo de Bolt relativamente cómodo. Ello no ha ido en demérito del espectáculo, de una gran carrera con la mejor marca del año y con una lucha de poderes hasta digamos los 150 metros, además de disfrutar con la contemplación, con la acción, de uno de los mejores y del mejor atleta de todos los tiempos.

Si observamos con atención la carrera, vemos que ambos salen fuertes, aceleran y corren una buena curva, Bolt un poco por delante, Gatlin más relajado, razón por la que, al entrar en la recta y con el conocimiento de que Bolt suele emplearse al máximo de 0 a 150, y luego resiste lo que puede, preví que Gatlin quizá pudiera sobrepasarle en los últimos metros... Craso error pues Bolt dominó la recta a voluntad y fue Gatlin quien más velocidad perdió en los 60 metros finales. Es por algo que, como Bolt dijo después, los 200 son y siempre serán su prueba favorita.

Del resto de finalistas, se ha destacado a los jóvenes Anaso Jobodwana, bronce; y a Zharnel Hughes, quinto; son altos y esbeltos, seguramente especialistas puros del 200, de una fisonomía similar a la del, este año en baja forma, Warren Weir, otro de los aspirantes a poseer los 200 cuando el fenómeno Bolt se haga a un lado. Buena carrera también de Alonso Edward, como los anteriores, un especialista al que te cuesta imaginar sobresaliendo en los 100.

Una de las razones por la que Bolt y Gatlin son tan buenos es porque sacan lo mejor de sí mismos en las competiciones importantes. No fallan, como en su época Leroy Burrell, o se derrumban, como en nuestro tiempo Asafa Powell. He leído en algunos periódicos que Bolt es el mejor velocista de la historia... ¡¿Ah sí?! ¿Y qué tiene que hacer para que, sin ambages, le reconozcan el mejor atleta de la historia? Yo así lo declaré ya en 2008. ¡Allá ellos!

Le envío ánimos a Gatlin. Estos reveses han debido ser duros porque llegaba invicto por dos años, sintiendo confianza de destronar a Bolt. La experiencia debe servir como incentivo para volver más fuerte aún en 2016 y ofrecernos otro espectáculo en Río de Janeiro, donde pronostico la emergencia de Andre De Grasse como amenaza para Bolt y donde no despejo la incógnita del regreso de Yohan Blake. A Tyson Gay lo veo quemado, y si yerro me alegraré, y a Powell nunca más lo tomaré en serio en grandes competiciones... ¡He terminado con él!

¡Queda un tercer capítulo en el enfrentamiento de Bolt y Gatlin! ¡Los relevos! Jamaica vs. USA.

23 de agosto de 2015

Capítulo 1 del enfrentamiento de Bolt y Gatlin en Pekín

Estaba nervioso, pero menos nervioso que en otras ocasiones similares porque tenía motivos para celebrar el triunfo de cualquiera de los dos candidatos. Luego ha sido pronto, a los 30 metros de carrera, cuando he pensado que Usain Bolt podría salirse con la suya y derrotar a mi favorito, Justin Gatlin.

Aun torpe, la salida de Bolt ha sido satisfactoria, cediendo poca distancia respecto a Gatlin. En la aceleración posterior, que es el mejor indicador de la forma del fenómeno jamaicano, lo he visto bien, pulverizando a Tyson Gay, como hizo en New York 2008 y Berlín 2009, y avanzando enérgicamente, cerca de Gatlin. En ese momento la carrera se me ofrecía abierta porque no esperaba un final supremo de Bolt, como en London 2012, y sí contaba con una sólida resistencia de Gatlin desde la mitad hasta la meta. Esos rápidos pensamientos se confirmaron en una lucha épica y una resolución algo inesperada. Bolt ha ejercido una gran presión y Gatlin, al que Michael Johnson había elogiado en la jornada previa por la eficacia de su técnica de carrera, ha caído al sentir la amenaza y descomponer su postura en los metros finales, desequilibrándose hacia delante como si se hubiera lanzado antes de tiempo. El resultado habría sido ajustado de cualquier modo, pero pienso que en este error de Gatlin ha podido estar la causa final de su derrota.

El espectáculo ha merecido la pena. Uno de los mejores y el mejor de la historia se han enfrentado y han luchado de tú a tú, sin tregua, a muerte. El bueno contra el malo. Ha habido otros dos grandes en la misma carrera, Tyson Gay y Asafa Powell, pero desdibujados, lo que en el caso de Powell resulta ya cómico porque después de tantos años sigue estando en una forma excelente y, para que todo siga igual, sigue rindiendo muy por debajo de su potencial en mundiales y juegos olímpicos. Mike Rodgers, otro veterano ilustre, ha estado bien, mejor de lo que esperaba, y hemos disfrutado con la presencia de nuevos talentos, los jóvenes Jimmy VicautTrayvon Bromell y, particularmente, el que se me antoja como futuro número 1 de la velocidad mundial, Andre De Grasse, un atleta en el que, pese a no pocas diferencias, hallo semejanzas con el añorado Calvin Smith, exrecordman mundial de los 100 metros. En De Grasse quiero ver una "vieja escuela" de la velocidad.

Me alegro por Bolt y me entristezco por Gatlin. El estadounidense es un campeón y hay que aplaudir lo que ha logrado a su edad y después de haber sido apartado tantos años por los burócratas. Quería que ganara él para abofetear, golpear, a todos los directivos y periodistas deportivos que siguen sosteniendo el mito de los atletas limpios. Hipócritas. Mentirosos. Con los atletas que también lo hacen, menos, no me ensaño porque entiendo que no pueden inmolarse. Están en una posición difícil y lo deseable es que estuvieran callados. Mucho más guapos.

Los 2015 World Championships in Athletics han de continuar y el atletismo también. La rivalidad Bolt vs. Gatlin va a tener un segundo capítulo en los 200 metros, el jueves, y a buen seguro otra temporada de guerra total el año que viene, donde les aguarda Río de Janeiro. Dos superatletas con soluciones diferentes a un desafío común: correr lo más rápido posible. A Bolt lo veo como una fuerza de la naturaleza, un Godzilla del atletismo, con crudeza, de extremada potencia; a Gatlin como un superclase, elegante, fluido, levitando sobre la superficie. Es probable, aunque no seguro, que sigan siendo los más fuertes en 2016.


27 de junio de 2015

Esta vez sí pienso que existe una elevada probabilidad de que Bolt caiga

En 2012, ante la pujanza del temible Yohan Blake, sostenía una elevada confianza en que Usain Bolt recobraría su mejor forma y prevalecería en London 2012.

En 2015, ante la pujanza de Justin Gatlin, he perdido la confianza en que Usain Bolt pueda no ya recobrar una buena forma sino prevalecer... Dar alcance y superar al estadounidense. Naturalmente, la pérdida de confianza no significa que descarte en modo alguno la victoria de Bolt en Pekín 2015. Porque Bolt es el mejor de la historia.

Ayer se celebraron las finales de 100 metros en los campeonatos nacionales de los USA y Jamaica. Los tres primeros se han clasificado para los Campeonatos Mundiales de Pekín. Bolt, ya clasificado como campeón mundial, no se ha presentado y su agente alega que necesita entrenarse. Respecto a Gatlin, también clasificado como ganador de la Diamond League en 2014, ha decidido saltarse los 100, descansar, y presentarse en los 200, ambicionando el doblete en Pekín.

Los jóvenes, por mediación de Trayvon Bromell, de 19 años y 9.84 este año, han dado una seria advertencia, pero los veteranos han sido los mejores en las finales de ambas superpotencias de la velocidad.


— 2015 USA Outdoor Track & Field Championships

  1. Tyson Gay, 9.87 (+0.0)
  2. Trayvon Bromell, 9.96 
  3. Michael Rodgers, 9.97


— 2015 Jamaica National Senior Championships

  1. Asafa Powell, 9.84 (+0.9)
  2. Nickel Ashmeade, 9.91
  3. Kemar Bailey-Cole, 9.97
En baja forma, el otrora poderoso Blake ha quedado eliminado en semis con 10.36.


Ha de prestarse atención al canadiense de 20 años Andre De Grasse, que el 12 de junio, en la misma pista de los campeonatos americanos de ayer, Hayward Field en Eugene, Oregon, corrió en 9.75 (+2.7), una pasada con viento o sin él. ¡Ojalá se presente! Debo confirmar si De Grasse va a correr en Pekín.

En lo que llevamos de 2015, si bien Bolt no ha perdido ninguna carrera, su rendimiento no puede calificarse de satisfactorio. Lo que comparto es la predicción que hacen sus rivales: cuando llegue la hora de la verdad, Bolt estará fuerte. Por consiguiente, lo que me pregunto es si esa fuerza será suficiente para batir a Gatlin, a un hipervigorizado Gatlin que, imbatido desde 2014 y con una seguridad exuberante, arrasa en cuantas carreras de 100 y 200 participa, liderando los rankings mundiales de 2015 en ambas distancias con 9.74 (+0.9) y 19.68 (+0.9). Ahora puedo decir que, al contrario que en 2012 frente a Blake, mis dudas sobre las opciones de Bolt son mayores en los 100 que en los 200. A Blake lo veía más peligroso en los 200. A Gatlin en los 100.

Porque no me transmite la misma certidumbre y porque su principal rival está hambriento y lanzado, es un hecho que por primera vez desde la detonación estelar de Bolt, en 2008, pienso que existe una elevada probabilidad de que sea derrotado cuando más cuenta, en la final de Pekín del 23 de agosto. Esta es la predicción que hago con lo que he observado hasta ahora, a estas alturas de la temporada. Lógicamente, la iré refinando, corrigiendo si hubiera de corregirse, a medida que avance el verano y estudie las próximas carreras de Bolt, Gatlin y compañía.

Al señor Gatlin, del que tanto me reía por lo gordo que estaba en 2010, antes de su regreso a la competición tras ser apartado en los despachos, lo veo en una condición formidable. Está más delgado que nunca. Apabulla. Domina todas las fases de la carrera. Sale disparado, acelera eficazmente, alcanza una velocidad extraordinaria y la sostiene grácilmente, marchándose de sus perseguidores, respaldado por una técnica sobresaliente. Si lo vieras correr sin referencias externas, a él solo, sabrías que estás ante un superclase. Lo proclamo el hombre a batir.

Enlazo unas fotografías estupendas de Tyson Gay durante la final americana de 100 metros en Eugene. El buen hombre sale con un libro de Jesús en la mano... Shelly-Ann Fraser-Pryce, Allyson Felix, Asafa Powell y otros atletas negros están todo el día con el mismo proselitismo. Que si gracias por esto, que si gracias por lo otro, y que si qué fuerte y rápido eres, señor. No es que sean tontos. Es la infracultura negra en la que se han criado la que les ha hecho así. El entorno influye muchísimo en el individuo.

17 de junio de 2015

New Horizons, la apología de la ciencia




Todo empezó en el C-17 Globemaster III que la transportó al Kennedy Space Center en septiembre de 2005. Ahora, desplazándose a 14,56 kilómetros por segundo en relación al Sol, tras un viaje de una década que la ha llevado por Júpiter (fotografiando erupciones volcánicas en la Tvashtar Paterae de Ío), la sonda americana New Horizons está a punto de entrar en la historia y alcanzar Plutón y su sistema de satélites: Caronte, Nix, Hidra, Cerbero y Estigia.

La máxima aproximación a Plutón, de 10,000 kilómetros, se producirá el 14 de julio de 2015. En fotografías de baja resolución tomadas por New Horizons en abril, Plutón parece poseer capas polares. Pronto lo veremos con detalle. New Horizons no entrará en órbita sino que continuará avanzado rumbo al cinturón de Kuiper, donde estudiará los objetos que se le pongan a tiro.

Erik Wernquist, el artista responsable del maravilloso cortometraje Wanderers (2014), me ha vuelto a sacudir con su recién estrenado vídeo New Horizons, para la National Space Society. En algo menos de tres minutos, vemos una presentación de la misión New Horizons, un tributo a las pasadas misiones de exploración del Sistema Solar, y la conclusión con la exaltación del presente y la épica visión de Caronte y Plutón exhibiéndose en toda su gloria ante New Horizons.

Esto es apología de la ciencia.

P.D. Jupiter Ascending (2015) es una de las peores películas que he visto. Es una vergüenza.

16 de mayo de 2015

Fury Road es la mejor película de Mad Max

Mis presentimientos no eran claros con Mad Max: Fury Road (2015). Los trailers no estaban mal, pero el aparente exceso de CGI, la saturación de colores y explosiones, alimentaba no diré que el derrotismo, pero sí el pesimismo. Mi visión mejoró con la crítica negativa de Carlos Boyero en EL PAÍS... si este hidalgo de triste figura no la valoraba en gran cosa, era probable que yo sí lo hiciera. A la hora de la verdad, en el umbral de la sala de cine, brotes de optimismo florecieron con las críticas anglosajonas y la aclamación mundial.

Spoilers en adelante... Prólogo de Fury Road. El holocausto nuclear del pasado, el colapso de la civilización y el páramo salvaje del presente. Presentación de un superviviente, Max Rockatansky, y su captura por el ejército del señor de la guerra y guía espiritual Immortan Joe (Hugh Keays-Byrne, otra vez interpretando al villano, que no al mismo personaje, que en Mad Max [1979]), proveedor de agua y gasolina para su pueblo, siniestro hombre santo, intimidante aun viejo y enfermo.

No hay mucho tiempo para preocuparse por el flojo arranque. La historia, este guión magnífico de James McCausland y el propio director George Miller, deja atrás a Max, prisionero reducido a bolsa de transfusiones sanguíneas para soldados de Inmortan Joe, y salta a uno de los oficiales de confianza del líder, Imperator Furiosa, Charlize Theron, a la que, con franqueza, tras tres o cuatro primeros planos al volante del camión de guerra, intuyes que va a ofrecer una interpretación de categoría.

Al frente de un convoy con galones y galones de combustible, Furiosa lo desvía contraviniendo las órdenes de Immortan Joe. Éste descubre que no solamente le están robando el combustible sino que se han llevado a su harén, sus bellas reproductoras. Desesperado por la terrible pérdida, sale al frente de todo su ejército, a la captura de Furiosa y de su propiedad, sus esclavas. Con la fuga de Furiosa y el comienzo de la persecución, uno se halla bajo alerta. Experimentas la dichosa sensación de estar viviendo una aventura cinematográfica. Absorbido por la batalla y, no menos importante, por las personalidades y motivaciones de los combatientes, sólo te resta soportar la tensión y disfrutar de la odisea por un mundo cruel, implacable, donde los fanatizados soldados de Immortan Joe ansían morir para agradar a su "padre" y que las puertas del Valhalla se abran para ellos.

Creyentes. Los chicos de la guerra. Oportunidades para morir no les faltarán cuando, encadenado y arrastrado al fragor de la lucha, Max aprovecha una oportunidad para escapar de estos warboys de Immortan Joe. Max toma las riendas de su destino y, tras la tormenta de arena, en el amanecer del nuevo día, se tropieza con Furiosa y las mujeres. Para Max no significan nada. Lucha con Furiosa para arrebatarles el camión de guerra y huir, aunque las circunstancias les obligan a colaborar en una inestable alianza, una detestable relación de conveniencia en busca de redención y algo que Max rechaza, la "esperanza". Hay que notar que entre las cinco mujeres que Immortan Joe desea recuperar, admiro a Rosie Huntington-Whiteley, Abbey Lee y, mi favorita, Zoë Kravitz, a la que le deseo más papeles en Hollywood. Más papeles y más largos papeles.

No hay tregua en la caza de Furiosa, Max y las chicas. ¡Es brutal! Es una lucha por la supervivencia es la que los más débiles van cayendo uno a uno. Aquí debo mencionar la escena en la que Max ha de separarse de las mujeres para detener una avanzadilla de los perseguidores, mientras ellas reparan el camión de guerra. Max les ordena que partan sin él si no ha vuelto en unos minutos. Ellas esperan con temor... Temor a perder al guerrero de la carretera al que poco antes querían matar. Entonces Max reaparece entre la niebla, cubierto de sangre (no de su sangre...), como un triunfante héroe mitológico. Mi entusiasmo como espectador era total.

La carrera hacia la libertad, hacia la tierra verde que Furiosa recuerda de su juventud, se reinicia. Las huestes de Immortan Joe son dejadas atrás. El destino es alcanzado. Aflicción cuando Furiosa comprende que nada queda de la tierra verde con la que soñaba, nada salvo un contaminado erial y los últimos miembros de su clan. Desconsolada, sin lugar donde vivir, Furiosa decide tomar toda la gasolina y las motos que restan para viajar cientos de kilómetros a través de las llanuras de sal, con la esperanza de encontrar un refugio.

Es obvio que a Furiosa le gusta Max, y le invita a unirse a ellas, pero el guerrero de la carretera es un solitario y decide seguir su camino, no sin antes advertir a quien le quiera escuchar que la esperanza es un error. Es el engaño de los débiles, les hace ver a los una vez creyentes. Max reflexiona mientras observa la marcha de Furiosa y las mujeres. Una marcha sin esperanza. Max rectifica y va en su búsqueda para ofrecerles una alternativa de fuertes: desafiar a los que exigen que se les rinda culto. Dar media vuelta, enfrentarse a Immortan Joe y tomar su ciudadela. La guerra se reinicia y recrudece.

Estoy impresionado por el espectáculo de Fury Road. Ciertamente puedo hacer comparaciones, analogías con los títulos anteriores de Mad Max, con Waterworld (1995) e incluso con John Carter (2012). No obstante, que pueda trazar paralelismos no significa que haya visto más de lo mismo, algo que hubiera visto anteriormente. Afirmo que en lo que a concepción, ejecución, volumen e intensidad de la acción se refiere, Fury Road es una obra singular, algo que no había visto jamás, y algo tan bueno que me será difícil olvidarlo en mucho tiempo. Es una obra colosal. ¡Ah, y qué música tan poderosa!

Alerto de que ahora me recrearé en el epílogo... en la toma de la ciudadela, la exhibición del cadáver de Immortan Joe, la ascensión de Imperator Furiosa como virtual sucesora y su búsqueda con la mirada, entre el desarrapado gentío, de un hombre que se retira, que abandona la celebración. Es el guerrero de la carretera y hay tiempo para que sus miradas se crucen. Había leído que esta conclusión era fría, quizá agridulce para mentes cursis... para mí ha sido brillante, espartana. Digna de una obra maestra.

Punto final con Max, con Tom Hardy. Difícil no aprobarlo con el empuje de la grandeza del film. Lo apruebo, si bien, si imagino Fury Road con Mel Gibson, el resultado sería mejor, un aporte extra de todos modos innecesario para batir a cualquiera de las tres películas de Gibson y alzarse como la mejor de la serie. Sinceramente, con todo mi apego a las originales, con mi idealización del pasado, pienso que Fury Road es la mejor película de Mad Max.

Hasta los dieces tienen matices: 10/10.


3 de mayo de 2015

Con Money mejor que con Ultron

Era Money contra Pac-Man. Con EL PAÍS negándose obstinadamente a informar de boxeo, la experiencia del combate Floyd Mayweather vs. Manny Pacquiao, por Canal+, ha sido incómoda por el forofismo y la escasa profesionalidad de los comentaristas, anotando "asalto tras asalto" en favor de Pacquiao, exaltando su "control de la lucha" y lamentando la "mala actuación" de Mayweather, supuestamente "contra las cuerdas". A mis sentidos, la discrepancia entre lo que veía y lo que escuchaba era casi surrealista. Tuve que esforzarme para mantener la cabeza fría y no dejarme influenciar por la narración de la hinchada. Al final, cuando llegó la hora de aguardar la decisión de los jueces, los señores de Canal+ daban la piel de Mayweather por vendida.... creencia que se tornó en perplejidad cuando escucharon las puntuaciones: 118-110, 116-112 y 116-112, todas en favor de Mayweather.

Mayweather ganó. Fui anotando mentalmente cada round y, a la conclusión, mi puntuación era de tres o cuatro puntos en favor de Mayweather. No diría que el combate fue desigual. Pacquiao jugó sus cartas y no dio tregua. No obstante, Mayweather controló la distancia y sencillamente puntuó más, matemáticamente, más efectivamente, que no con efectismo. Mientras, Pacquiao realizó las acciones más espectaculares, alcanzado a Mayweather con algunos golpes realmente potentes, aunque también estrellando furiosas combinaciones contra su defensa, en arremetidas vistosas, del gusto del público, pero fútiles. Fintando o cubriéndose, en ningún lugar como contra las cuerdas pude ver más sólida la defensa de Mayweather, un hombre de goma que, como Roy Jones, Jr. en sus tiempos, se comba y retuerce con la misma elasticidad que las cuerdas.

Hay críticas... que si el combate ha sido malo, que si ha defraudado, que si no ha merecido lo que ha costado... a mí me ha gustado, un combate entretenido, intenso, de poder a poder, aun cuando ninguno de los púgiles resultó castigado de seriedad. No es obligatorio que corra la sangre para disfrutar de una pelea.

Mi estudio de sus combates durante años, y la valoración de los expertos que más saben, los propios rivales comunes a los que se han enfrentado, Oscar De La Hoya, Juan Manuel MárquezMiguel CottoShane Mosley, los cuatro apostando por Mayweather, me hacía prever una victoria relativamente cómoda de Mayweather, a los puntos. Dejando abierta cualquier posibilidad, pues Pacquiao es uno de los grandes de la historia, el combate ha sido ligeramente más competitivo de lo que esperaba. No hay vergüenza en la derrota cuando caes ante el mejor. Pacquiao puede levantar la cabeza y felicitarse de su rendimiento. Ha luchado y puesto a Mayweather en dificultades. Además, en ningún momento he sentido "compasión" por él, lo que sí me ocurrió, por ejemplo, con el joven Saúl Álvarez cuando Mayweather le dio un buen repaso en 2013.

A la conclusión y buscando contrastar opiniones, he visto que Lennox Lewis y David Haye dan como vencedor a Mayweather; el prestigioso comentarista Dan Rafael también, con cuatro puntos de ventaja (más o menos como yo); Shane Mosley lo ve igualado y De La Hoya, que odia a Mayweather, no dice que haya perdido pero sí se se lamenta de su estilo de golpear y correr, ¡el estilo que le ha hecho invencible durante dos décadas como profesional! Haye ha sabido reconocerlo: "The art of boxing is to hit without getting hit back. Money's 48-0 is proof that perfecting this strategy guarantees invincibility."

Teóricamente, Mayweather se retirará en septiembre, tras un combate más contra un rival por determinar. No creo que sea una revancha a Pacquiao. ¿Tal vez Amir Khan? No lo sé. En el lugar de Mayweather me retiraría ya, imbatido, tras vencer a mi viejo enemigo en el formidable enfrentamiento que hemos visto. Como muchos otros, yo también me pregunto si será cierto que Mayweather, con su estilo de vida, con esa ostentación que de tan exagerada se hace cómica, no tardará en quedarse sin money. Del modo que sea, ¡viva el boxeo!


Salto al cine para comentar brevemente mi opinión sobre Avengers: Age of Ultron (2015). No me ha gustado nada. Como amante de la ciencia ficción y la fantasía, estoy más que dispuesto a creer que un hombre puede volar, o resucitar, si se me cuenta bien. Veo una criatura de las dimensiones imposibles de Godzilla, en Godzilla (2014), y lo creo. Aquí radica el problema. En Age of Ultron no me creo casi nada. El propio Ultron, amenazador en el primer trailer, es un villano de opereta que, cantando, ametralla al gentío desde un avión, un quinjet, robado a los Avengers. Lo peor es ver a los Avengers combatir a Ultron y a sus drones. Observar la inconsistencia, ¡qué dolor me provoca!, de que héroes tan débiles como Black Widow y Hawkeye poco menos que combatan a la par con Thor e Iron Man, destruyendo robots al primer golpe, uno a la derecha, otro a la izquierda, otro abajo, otro arriba... todo desmedido, casi de risa. No me puedo tomar en serio una acción tan grotesca. Señor Joss Whedon, ¿qué clase de guión es este? Saque menos a la bailarina y al arquero. Black Widow y Hawkeye han de ser personajes secundarios, o como mínimo, secundarios en campos de batalla donde, dentro de la lógica de film, no durarían vivos más que segundos. El afán colectivista de repartir protagonismo daña la estructura. Echo de menos peleas cautivadoras como la de Thor e Iron Man en el primer film. Te atrapaba. Te importaba el resultado. Age of Ultron es floja, como si cogieras la estimable The Avengers (2012), te quedaras con lo peor, la batalla contra los chitauri, y la reestrenaras en una versión degradada: 4/10.
Los fuertes han sido segregados por la propaganda quejumbrosa de los débiles